viernes, 28 de diciembre de 2012

UN PROBLEMA DE PRIVATIZACIÓN

Mucho se está hablando en este final de año de la privatización de servicios que hasta ahora estaban vinculados casi exclusivamente con la Administración Pública. La unión de la crisis económica con la asunción del poder político por personas con ideologías consideradas neoliberales son el caldo de cultivo perfecto para esta situación.

España en un Estado de Derecho y es este mismo Estado quien debe garantizar una serie de derechos para los ciudadanos, por lo que la modificación del acuerdo tácito popular debería ser muy bien explicado a la opinión pública y contar con el máximo consenso de las fuerzas parlamentarias españolas.


Se considera que hay una serie de derechos que son inherentes al Estado (educación, sanidad, justicia, policía y ejercito) y que deben estar garantizados por la Administración, aunque en algunos puedan existir fórmulas mixtas, como en la educación o la sanidad.

Sin embargo, estos derechos llevan aparejada una gestión que es lo que se pretende externalizar con la idea de optimizar el la calidad del servicio y el coste del mismo. Se trata de separar la gestión de la actividad propiamente dicha.

En otra categoría estarían otros servicios que, tradicionalmente son gestionados por las Administraciones Públicas, pero que no tienen la categoría de derechos como tales, y en donde podríamos englobar empresas relacionadas con el turismo, el transporte, o el servicio de suministros. Estos tendrían una mayor facilidad para ser transferidos en su gestión a empresa privadas que los relacionados con los derechos básicos de los ciudadanos y que hemos detallada más arriba.

Desde un punto de vista teórico podemos estar de acuerdo con que la externalización de la gestión de todos estos servicios a empresa privadas puede optimizar el precio y la calidad del servicio, sin emabrgo a la hora de llevarlo a la práctica podemos encontrarnos una serie de inconvenientes.

El primer inconveniente lo tendríamos en cómo elegir la empresa  para gestionar estas tareas, así como en las condiciones para la concesión. En un país donde la transparencia en la actuación de las administraciones sigue brillando por su ausencia parece poco recomendable una externalización a corto plazo de las tareas administrativas.

Un segundo inconveniente estaría en las garantías que ofrecería la gestión privada. Ya hemos visto en los último meses como en los mercados financieros se ha rescatado a varias entidades con aportaciones públicas de miles de millones de euros, que salen del bolsillo de los ciudadanos en un momento en que ese dinero vendría muy bien para hacer otro tipo de políticas. ¿Podría producirse algo parecido en la gestión privada del servicio de sanidad, por poner un ejemplo? ¿Se darían nuevos casos de privatización del beneficio y de socialización de las pérdidas?

Se nos presenta la externalización como un método para el ahorro de dinero público y para la mejora de la calidad del servicio. Pero si tanto les preocupa el ahorro podrían empezar por disolver los cientos de empresas públicas que en su mayoría no gestionan ningún servicio básico. Y si quieren mejorar la calidad del servicio se puede hacer sin tener que externalizarlo, mejorando los procedimientos y la preparación del personal público.

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viernes, 21 de diciembre de 2012

Y SI ME TOCA LA LOTERÍA DE NAVIDAD...

Una vez pasado el día del fin del mundo, una gran cantidad de español@s  esperamos con ilusión al día siguiente, el día en el que podemos arreglar económicamente el año con un pellizco del Gordo de Navidad.

Este año el premio crece y es de 4 millones de euros (400.000.-€/décimo). Una cantidad nada desdeñable y que nos puede suponer un dilema en el caso de ser agraciados con el premio.

Es importante recordar, que este sorteo es el último exento de tributar en el IRPF, lo que aumenta el interés por tener claro lo que haremos con ese dinero.

En primer lugar la recomendación básica es discreción. Cuanta más gente sepa que tenemos un décimo premiado más charlatanes de feria se nos acercarán con maravillosas ideas para invertir nuestro dinero.

En segundo lugar debemos tener claro si el premio es para nosotros solos o es compartido con alguna otra persona, cosa harto frecuente en este sorteo en el que se comparten décimos con familiares, amigos, etc. En caso de que seamos más de un propietario para la participación deberemos asegurarnos de que tod@s cobran su parte del premio. Si solo figurase un único cobrador que luego reparte el dinero, para hacienda estaríamos ante una donación que debería tributar.


Una vez que tenemos el dinero en nuestra cuenta se nos plantean diferentes alternativas para su disfrute y que dependerán de cada persona, sus gustos, sus perspectivas, etc; ya que el premio puede tener múltiples destinos. Así el uso dado al premio puede ser muy diferente en cada caso.

Para una persona con aversión al riesgo la opción más favorable sería la de cancelar posibles deudas (hipotecas, préstamos al consumo, etc). Una vez cubierta la posición deudora o en el caso de que esta no existiera, la política a seguir sería la de invertir en productos financieros conservadores y con rentabilidades fijas como podrían ser depósitos bancarios o valores de renta fija (deuda, seguros).

Sin embargo, la persona agraciada que se sienta más atraída por las emociones financieras puede buscar productos de renta variable (acciones, fondos de inversión, etc); o también puede buscar inversiones en metales preciosos o inmobiliarias (si bien estas dos últimas posibilidades yo las pondría en cuarentena por la previsible baja rentabilidad de estos activos durante 2013).

Hasta aquí hemos hablado de inversiones, pero también se puede dedicar el premio a objetivos más mundanos como amueblar la vivienda o realizar un viaje. Aunque todo esto dependerá del montante del premio que nos puede permitir compaginar el ahorro a largo plazo con el disfrute más inmediato.

En cualquier caso y si tuviésemos la suerte de ser señalados por el dedo de la diosa Fortuna es conveniente mirar bien las opciones y consultar con profesionales expertos que nos podrán plantear la solución más adecuada.

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jueves, 20 de diciembre de 2012

UN LARGO CAMINO

El gobierno se ha fijado la meta de que 2013 será el último año de la crisis, atreviéndose incluso a prever una mejora del PIB a partir del segundo semestre (criterio que no comparte ningún organismo económico mundial).

Es cierto que empieza a haber indicios que pueden hacernos pensar que una relativa calma está asomándose a los mercados financieros: una relajación de las primas de riesgo de los países más afectados (incluso el Banco Central Europeo vuelve a aceptar deuda griega como garantía), la relativa facilidad para finaciarse por parte del Tesoro Público español y que aleja momentáneamente el fantasma del rescate europeo, la decisión de instaurar un supervisor único bancario europeo y una incipiente fortaleza bursátil fundamentada en la confianza de la mejora de los resultados de las empresas.


Seguramente durante el próximo 2013 veremos cómo se contiene el déficit fiscal (debido a los enormes esfuerzos realizados por la población), el retorno de capitales al mercado financiero español y la mejora de la balanza comercial. Pero ¿se traducirá todo esto en una mejora de la economía de las  familias?

Las familias serán las últimas en notar la mejora de la economía, ya que son el último eslabón de la misma. En 2013 se prolongará el deterioro del empleo que es la base fundamental de la economía familiar a través de los salarios, por lo que a este nivel no solo no se verá un alivio en la situación económica sino más que previsiblemente un empeoramiento.

En función de la rapidez (o más bien solidez) con que los mercados financieros consigan reinstaurar el crédito el deterioro de las economías familiares se detendrá antes o más tarde, pero es difícil que encontremos una mejora generalizada antes de 2015. Aquí tendrá también un importante papel la reforma laboral, que si fuera adecuada, debería permitir que hubiese crecimientos netos de empleo con tasas de crecimiento económico inferior al 2% del PIB.

De todo esto deberíamos sacar al menos dos conclusiones:
  1. La primera es concerniente al modelo de mercado económico que otorga total preponderancia a la economía financiera frente a la economía real y que se ha mostrado ineficiente y perjudicial en tiempos de recesión económica. Sin embargo no parece que se vaya a modificar el modelo por lo que seguiremos expuestos a los mismos riesgos.
  2. La segunda es que las familias, como elemento más débil del sistema económico, debemos replantearnos nuestra posición y ser conscientes de nuestras debilidades para ser lo menos dependientes de ellas que sea posible. Aquí tendríamos que hablar de la posición financiera adquirida por cada cual y los riesgos que conlleva (fuentes de ingresos, capacidad de ahorro y de endeudamiento, previsiones futuras como la jubilación, etc).

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viernes, 14 de diciembre de 2012

2012 (IIª PARTE)

Si por algo se ha caracterizado el año 2012 en la economía española es por haber sido duro, especialmente para las clases medias y bajas. Subidas de impuestos y reducción del gasto han contraído la actividad económica más de lo que sería recomendable.
 
Pero las previsiones para 2013 no son más halagüeñas, aunque alguien quiera ver ya "rayos de esperanza" (que son la versión made in de Guindos de aquellos viejos brotes verdes, que ya nadie recuerda dónde se quedaron), todo indica que el rumbo iniciado hace un año permanece inasequible al desaliento.
 
Así a la subida temporal del IRPF (inicialmente prevista exclusivamente para los años 2012-2013, pero que como mínimo se prolongará al 2014), la subida del IVA (que difícilmente tendrá una reducción aún cuando la economía mejore), la congelación de salarios de funcionarios y de las prestaciones de los pensionistas (se avecina una nueva reforma de las pensiones) y el resto de golpes al estado de bienestar español; se preven una serie de nuevas medidas en este mismo sentido y que ya van siendo sondeadas en la opinión española.
 
 
El paquete estrella serán los Presupuestos Generales del Estado para 2013, que serán publicados a finales de este mes (yo apuesto por el día 28 de diciembre, para que todo parezca una broma). Pero en los últimos días se han oído tres nuevas reformas que quisiera comentar.
  1. Una tasa financiera a las operaciones en mercados financieros. Una especie de émulo de la Tasa Tobin aplicado al mercado interno español. Esta medida está paralizada hasta que se vea su progreso en Francia, país pionero en su implantación. En caso de que no se viese una utilidad clara el gobierno ya tiene una idea que la sustituya; la aplicación de un impuesto a los depósitos bancarios. Es decir, se sustituiría una medida que supuestamente trata de evitar la especulación financiera por otra que castigue el ahorro.
  2. El cobro del servicio de ambulancias cuando este no sea urgente. De momento quedan fuera de las emergencias las enfermedades crónicas, aunque también se pretende que el médico tenga la última palabra a la hora de declarar la urgencia o no de la situación (ya tenemos un chivo expiatorio). El importe propuesto es de 5.-€ por trayecto.
  3. Un aumento de las tarifas eléctricas para quienes derrochen electricidad. Queda por saber cómo definirán de una manera clara qué es y qué no es derroche, cuando se trata de un componente totalmente subjetivo. Estamos ante el enésimo intento de reducir el déficit tarifario, pero como resulta aparentemente imposible atacar al lobby energético para que asuma una reducción de sus márgenes habrá que lanzarse a por los depauperados bolsillos de los contribuyentes.
Hemos oído afirmar que 2013 será el último año de la crisis y desde el gabinete de gobierno se empeñarán en mostrarnos grandes cifras macroeconómicas (exportaciones, saldos de balanza por cuenta corriente y balanza comercial, déficit, etc) que así lo corroboren; pero la microeconomía familiar aumentará su deterioro, fundamentalmente porque el desempleo seguirá aumentando.

¡Átense los machos!

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