lunes, 17 de febrero de 2014

¿LA INFLACIÓN ES BUENA O MALA?

Siempre hemos oído decir que la inflación era mala para la economía. Que con la inflación se devalúan los salarios y las pensiones y que hace perder competitividad. Situaciones como las que actualmente tienen en Argentina y sobre todo en Venezuela, refrendarían esta opinión.

Sin embargo, aunque ahora mismo tenemos la inflación más baja que recordamos en España son muchos los economistas que avisan del peligro de una tasa tan baja de inflación, recordándonos la situación japonesa de los últimos 20 años con estanflación e incluso deflación.

¿En qué quedamos entonces; la inflación es buena o mala?

Podríamos comparar la inflación con el colesterol. Los médicos nos avisan de los peligros del exceso de colesterol, pero también nos recuerdan que es necesario tener un cierto nivel de colesterol para nuestra salud cardíaca.

Pues con la inflación pasa lo mismo y en tiempos de crisis económica como la que atravesamos sería incluso tener un poco alto el nivel de inflación, hasta que se estabilice nuestra situación.

El Banco Central Europeo (BCE), responsable de nuestra política monetaria, ya ha demostrado que no está muy por la labor de favorecer la subida del nivel de inflación, sobre todo por las presiones que recibe desde Alemania, esperando a un agravamiento de la situación económica para inyectar "colesterol monetario" al sistema; aunque esta inhibición perjudica a los países más castigados por la crisis, como España.


Las autoridades económicas patrias por su parte sacan pecho por la contención de precios, afirmando que mejora nuestra competitividad frente al exterior, lo cual es cierto, pero que nos expone a dos peligros ciertos e inminentes:

1.- La competitividad basada en el precio y no en el valor añadido sirve para precarizar el mercado laboral y, además, no es garantía de éxito porque siempre puedes encontrar a otro país que trabaje más barato que tú.

2.- Con el nivel de consumo interno actual se corre serio riesgo de entrar en deflación, en la que los precios caen y que, por las expectativas de los consumidores de que sigan cayendo, detengan sus decisiones de consumo; y puede convertirse en un círculo vicioso que agrave la crisis económica actual.

Si es cierto que el corazón de la economía española vuelve a latir no nos vendría nada mal un pequeño "chute" de inflación para regularizar ese latido.

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