Ayer hablamos de cómo se financiaba la Unión Europea (UE), de dónde obtenía sus recursos; y dejamos pendiente para hoy saber en qué se gastan los recursos obtenidos. Haremos por tanto un breve y sencillo desglose de los gastos.
La parte más importante sería la destinada a fondos de cohesión y competitividad, que recogerían el 46% del presupuesto. Separemos ambas partidas para ver en qué consiste cada una.
Así en los fondos de cohesión se encuentran partidas destinadas fundamentalmente a la convergencia entre regiones; es decir a homogeneizar el nivel de renta de las diferentes regiones europeas. Dentro de estos fondos encontramos inversiones en infraestructuras (carreteras, líneas ferroviarias, puertos, etc.) y para fomentar la competitividad regional y el empleo (ayudas y subvenciones a las empresas y al fomento del empleo y la formación).
Estos fondos de cohesión son recibidos principalmente por las regiones con niveles de renta muy por debajo de la media de la UE (menos del 75% del PIB europeo), en el caso de España hablamos de Extremadura, Andalucía, Castilla La Mancha y Galicia. En total los fondos de cohesión suponen un 36% del gasto del presupuesto europeo.
Las regiones con niveles de renta superiores son destinatarias de los fondos de competitividad, con programas específicos enfocados a la educación (becas Erasmus), la investigación, la innovación los transportes y la política social. Una miscelánea de programas que requieren del 10% del presupuesto de la UE.
El segundo gran capítulo del gasto europeo estaría destinado al medio ambiente, el medio rural y la política agraria (y ganadera) común (PAC). En total un 41% del presupuesto europeo. De este porcentaje la mayor parte se destina a la PAC, con un 30% del gasto de la UE. Tenemos aquí todas las subvenciones que reciben nuestros agricultores y ganaderos por el normal desarrollo de su actividad.
El resto se destina prácticamente al desarrollo rural no incluido en la PAC, porque no solo de agricultura vive el hombre aunque este resida en el medio rural.
En tercer lugar tenemos un 7% del presupuesto que es destinada a actividades varias entre las que podríamos encontrar la política exterior y de seguridad común o las diferentes formas de cooperación para el desarrollo.
Finalmente nos encontramos con otra partida del 6% que sería para los propios gastos de administración de las instituciones europeas (Parlamento Europeo, Comisión Europea, etc.)
Me gustaría añadir que, aunque el presupuesto europeo es anual, las políticas de gasto se establecen mediante programas de 7 años de duración. El programa actual acaba al año que viene (2013) por lo que ya se han comenzado las negociaciones para establecer un nuevo programa que abarque el período 2014-2020.
Por último indicaré que aunque España ha sido tradicionalmente desde su adhesión a la UE la mayor receptora de fondos, ha sido ya superada en este punto por Francia, cuya enorme capacidad agrícola y ganadera le ha granjeado el primer puesto como destinataria de los fondos euopeos.
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