lunes, 10 de febrero de 2014

ESE ENREDADO CABLE DE LA LUZ

Lo que viene ocurriendo en España con la factura eléctrica debe recibir el adjetivo de esperpéntico.

En los últimos 6 años se ha producido un encarecimiento en la electricidad de más del 70%. A pesar de ello la deuda de los ciudadanos con las empresas eléctricas sigue aumentando y ronda ya los 30.000 millones de euros; estas empresas se defienden con una campaña publicitaria en la que afirman que si la luz es cara es por culpa del gobierno. Y mientras tanto empieza a hablarse de pobreza energética (millones de personas que no pueden costearse el recibo eléctrico).

¿De quién es la culpa de esta situación?


Es cierto que en el recibo de la luz se pagan muchas cosas que no son la producción eléctrica. Así podemos decir que de cada 100 euros que paguemos por el recibo eléctrico sólo 32 serían el precio de producción, aquí se añadirían otras partida tales como: transporte de la luz (8.-€), compensación por llevar la luz fuera de la península (4.-€), ayudas al carbón (4.-€), compensaciones por la moratoria nuclear (4.-€), subvenciones a energías renovables (20.-€), compensación del déficit tarifario (8.-€) e impuestos (20.-€).


También hemos de tener en cuenta la forma de establecer el precio de la electricidad, las famosas subastas. Un sistema de 'mercadeo' en el que las grandes empresas eléctricas producen y comercializan la energía, cuyo precio sirve de elemento de especulación para la banca.

Precisamente la subida del precio de la electricidad que debería haber supuesto la subasta de diciembre (un 23%) hizo que el Ministerio de Industria se replantease el sistema de subasta como medio de definición para el precio energético.

Casualmente el mismo Ministerio nos dijo el pasado mes de julio que había hecho una 'reforma' eléctrica para eliminar el déficit tarifario sin subir el precio de la luz el 40% que indicaban las empresas eléctricas. Una vez más la supuesta reforma se quedó en parche que esta vez ni entrará en vigor.

Ahora mismo el Ministerio se plantea la supresión del sistema de subasta para determinar el precio eléctrico.


¿Qué conclusiones podemos sacar de todas esta situación?

Parece como si el poder político (gobiernos) hubiese ido configurando un sistema de factura eléctrica en el que el consumidor se debiera limitar a pagar lo que le ordenen dentro de un oligopolio de empresas que juegan con un elemento de primera necesidad en la actualidad, la energía.

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viernes, 27 de septiembre de 2013

UNA HORA MENOS EN ESPAÑA

Según cuentan, en España antaño teníamos el mismo horario que británicos o portugueses (una hora menos), el que nos correspondería por huso horario. Sin embargo durante la IIª Guerra Mundial este horario fue modificado para ajustarnos a la hora de Berlín. Al finalizar la guerra no se revertió el cambio y por ese motivo vivimos en un horario adelantado al solar y que puede ser responsable de la alteración de nuestros ritmos circadianos.
 
También cuentan que durante la posguerra se generalizó el pluriempleo y ello obligaba  a madrugar para hacer una jornada laboral a comer tarde y a hacer una pausa de 2 horas antes de afrontar la segunda jornada diaria.
 
 
De esas dos peculiaridades, una histórica y otra económica, surge el actual ritmo de vida español con largas jornadas laborales (y poco productivas) que se interrumpen durante 2 ó 3 horas para comer y que acaban pasadas las 20 horas. Después un prime time televisivo que empieza a las 22 horas y termina siempre pasada la medianoche.
 
Por todo esto la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados ha solicitado un estudio para ver la viabilidad de regresar al horario de Greenwich que nos correspondería. El objetivo sería fundamentalmente racionalizar los horarios vitales para poder conjugarlos más fácilmente con los laborales y familiares.
 
Cierto que el pequeño desbarajuste hispano influye en la falta de la conciliación, y esto afecta especialmente a las mujeres quienes siguen llevando principalmente la gestión del hogar y la familia a la vez que forman parte del mercado laboral; sin embargo parece difícil que el mero cambio del horario por vía legal vaya a poder cambiar las costumbres arraigadas.
 
De hecho existe ya una normativa que regula la conciliación de la vida laboral y familiar que de momento parece haber tenido escaso éxito en el cambio de mentalidad de los españoles. Así que creo que sería más útil un esfuerzo individual que, por mor de las sinergias, se convertiría en colectivo.

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viernes, 21 de diciembre de 2012

Y SI ME TOCA LA LOTERÍA DE NAVIDAD...

Una vez pasado el día del fin del mundo, una gran cantidad de español@s  esperamos con ilusión al día siguiente, el día en el que podemos arreglar económicamente el año con un pellizco del Gordo de Navidad.

Este año el premio crece y es de 4 millones de euros (400.000.-€/décimo). Una cantidad nada desdeñable y que nos puede suponer un dilema en el caso de ser agraciados con el premio.

Es importante recordar, que este sorteo es el último exento de tributar en el IRPF, lo que aumenta el interés por tener claro lo que haremos con ese dinero.

En primer lugar la recomendación básica es discreción. Cuanta más gente sepa que tenemos un décimo premiado más charlatanes de feria se nos acercarán con maravillosas ideas para invertir nuestro dinero.

En segundo lugar debemos tener claro si el premio es para nosotros solos o es compartido con alguna otra persona, cosa harto frecuente en este sorteo en el que se comparten décimos con familiares, amigos, etc. En caso de que seamos más de un propietario para la participación deberemos asegurarnos de que tod@s cobran su parte del premio. Si solo figurase un único cobrador que luego reparte el dinero, para hacienda estaríamos ante una donación que debería tributar.


Una vez que tenemos el dinero en nuestra cuenta se nos plantean diferentes alternativas para su disfrute y que dependerán de cada persona, sus gustos, sus perspectivas, etc; ya que el premio puede tener múltiples destinos. Así el uso dado al premio puede ser muy diferente en cada caso.

Para una persona con aversión al riesgo la opción más favorable sería la de cancelar posibles deudas (hipotecas, préstamos al consumo, etc). Una vez cubierta la posición deudora o en el caso de que esta no existiera, la política a seguir sería la de invertir en productos financieros conservadores y con rentabilidades fijas como podrían ser depósitos bancarios o valores de renta fija (deuda, seguros).

Sin embargo, la persona agraciada que se sienta más atraída por las emociones financieras puede buscar productos de renta variable (acciones, fondos de inversión, etc); o también puede buscar inversiones en metales preciosos o inmobiliarias (si bien estas dos últimas posibilidades yo las pondría en cuarentena por la previsible baja rentabilidad de estos activos durante 2013).

Hasta aquí hemos hablado de inversiones, pero también se puede dedicar el premio a objetivos más mundanos como amueblar la vivienda o realizar un viaje. Aunque todo esto dependerá del montante del premio que nos puede permitir compaginar el ahorro a largo plazo con el disfrute más inmediato.

En cualquier caso y si tuviésemos la suerte de ser señalados por el dedo de la diosa Fortuna es conveniente mirar bien las opciones y consultar con profesionales expertos que nos podrán plantear la solución más adecuada.

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jueves, 18 de octubre de 2012

ES HORA DE HACERSE UN PLAN DE PENSIONES

El tema de las pensiones es casi tabú para clase política española, sin embargo cada vez está más claro que en el largo plazo, el actual sistema de cálculo de las prestaciones por jubilación, es insostenible.
Es insostenible por la propia configuración de la pirámide poblacional española, en la que los grupos poblacionales más numerosos por edad se jubilarán aproximadamente dentro de 30 años, no existiendo en este momento un relevo generacional que pueda garantizar el cobro de prestaciones por los futuros jubilados. Si a ello le añadimos el alargamiento de la esperanza de vida, tenemos los ingredientes perfectos para que sea necesaria una reforma de las pensiones enfocada a un alargamiento de la edad laboral y una disminución de las prestaciones a percibir.
Como ya comentamos en este blog cuando se anunció la que hasta la fecha es la última reforma de pensiones realizada en España, la única solución para poder mantener el sistema actual sería mediante una actuación decidida sobre la política poblacional favoreciendo la natalidad, cosa que ningún gobierno ha querido o sabido enfocar, muy probablemente debido a la visión cortoplacista de nuestros políticos.
Una vez asumida la premisa anterior debemos ser conscientes de que va a existir una serie de reformas del sistema de pensiones que irán encaminadas a endurecer los requsitos necesarios para acceder a la prestación y a bajar la cuantía de las prestaciones a percibir.

Por eso una de las decisiones que está tomando mayor relevancia en nuestra sociedad es la de hacerse un plan de pensiones privado que sirva en un futuro como complemento a la prestación pública.

Pero aquí se nos plantean una serie de dilemas: ¿Qué ventajas o inconvenientes me puedo encontrar al suscribir un plan de pensiones? ¿Cúando debería comenzar a hacer aportaciones a este plan? Trataré de resolver todas las incógnitas posibles en los siguientes párrafos.


En primer lugar y para poder tomar nuestra decisión debemos entender en qué consiste un plan de pensiones. Un plan de pensiones viene a ser un fondo de ahorro que la entidad gestora se encarga de invertir en diferentes productos de renta variable o fija. En función de nuestra atracción o repulsión por el riesgo financiero deberemos elegir un plan de pensiones que invierta más en la renta variable o en la fija. Hemos de tener en cuenta que una mala elección puede dar como resultado que en el momento del rescate el valor de los derechos acumulados sea inferior a las aportaciones realizadas.
Otro hecho que debemos tener en cuenta es el momento del rescate, si bien esta decisión se simplificó a partir de 2006 cuando se prohibió el rescate íntegro del plan de pensiones, siendo obligatorio desde ese momento percibir nuestro plan en renta durante un determinado período de tiempo.
Respecto del tratamiento fiscal de los planes de pensiones debe quedarnos claro que su ventaja se limita a un diferimiento fiscal. Durante los años que se hacen aportaciones estas reducen la tributación, pero en el momento del rescate la renta percibida se suma a la posible pensión pública y al resto de rentas que obtengamos. Además el cobro de prestaciones provenientes de dos pagadores nos obligará a hacer la declaración de la renta.

También debemos tener en cuenta nuestras expectativas de esperanza de vida. La pensión pública es vitalicia, es decir, se cobra mientras se viva; sin embargo el plan de pensiones es una prestación finita. Aunque también hay que remarcar que en caso de fallecimiento el valor de los derechos que existen en el plan de pensiones no se pierden sino que pasan a formar parte del caudal hereditario.

En cualquier caso la decisión que tomemos debería refrendarse con cálculos realizados blanco sobre negro.

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