jueves, 6 de marzo de 2014

VALOR INÚTIL

Hemos sabido esta semana que el Tribunal Constitucional da luz verde a que el gobierno de Castilla La Mancha rebaje los salarios de sus parlamentarios.

Esto sucede en momentos en los que la sociedad española ve a su clase política como el segundo problema más acuciante y existe una percepción de sobrevaloración del salario de los políticos. ¿Es cierto que los salarios de los políticos son demasiado altos? Pues es relativo. Como argumento frente a la opinión de los salarios altos está la comparación con el exterior, donde vemos que los políticos españoles tienen salarios menores que los de otros países de nuestro entorno. 


El dilema entre ambas posturas residiría en la diferencia existente entre precio y valor. El precio sería el dinero que pagamos por un bien, en este caso sería el salario; mientras que el valor se referiría en este caso a la utilidad que proporciona el bien.

Restrinjo al valor a la utilidad y omito el factor escasez, que también es efecto determinante en el precio. Así lo estableció Adam Smith al hablar de la paradoja del valor entre el agua y los diamantes; el primero es un bien vital pero suele ser barato, mientras que los segundos tienen un alto precio aunque no sean útiles debido a su escasez.


Decimos que rechazamos para el caso del salario de los políticos el factor escasez ya que, a diferencia de otros puestos de trabajo, no se exigen requisitos académicos ni de habilidades concretas, por lo que cualquier persona que caiga en gracia a quien realiza las listas (cerradas) electorales puede convertirse en parlamentario.

Curiosamente para cualquier puesto de trabajo con un salario inferior a 1.000 euros mensuales se puede exigir una titulación universitaria media, un cierto nivel de inglés hablado y escrito, tener carnet de conducir y un vehículo propio; por el contrario el parlamentario no requiere titulación universitaria (aunque si lo desea puede engrosar "falsariamente" su currículo), no necesita hablar idiomas porque tiene a su disposición un servicio de traductores y la falta de carnet de conducir y vehículo lo subsana con el cobro de dietas por desplazamientos en primera clase o la disponibilidad de un vehículo oficial.


En resumen. Si existe la idea de que los políticos cobran mucho es por la falta de percepción de una utilidad que revierta a los ciudadanos desde la labor política  y acorde a los salarios.

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2 comentarios:

A las 6 de marzo de 2014 a las 7:16 , Anonymous Cizañero ha dicho...

No sabía que hubiera que recurrir al Tribunal Constitucional para que se puedan bajar los sueldos, ¿lo hacen también cuando se los suben?
Luego, no creo que sea comparable la situación de cada país. En unos tendrán mejor la economía que en otros. Y también está esa frase de algunos trabajadores: "Para lo que me pagan..." ¿Es trasladable a la clase política?

 
A las 6 de marzo de 2014 a las 9:03 , Anonymous CONSULTORÍA DOÑA BERENGUELA ha dicho...

Para subirlos basta con ponerse de acuerdo ellos consigo mismos...
El problema de las comparaciones es que cada uno las puede amoldar a la situación que le interesa, porque también podemos comparar los salarios de los trabajadores o los impuestos. O lo comparamos todo o no comparamos nada.
Quienes defienden salarios altos para los políticos lo argumentan en ocasiones como un elemento para evitar la corrupción, es decir, los políticos mal pagados son más corruptos, será por aquello de "para lo que me pagan...".

 

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