UN LARGO CAMINO
El gobierno se ha fijado la meta de que 2013 será el último año de la crisis, atreviéndose incluso a prever una mejora del PIB a partir del segundo semestre (criterio que no comparte ningún organismo económico mundial).
Es cierto que empieza a haber indicios que pueden hacernos pensar que una relativa calma está asomándose a los mercados financieros: una relajación de las primas de riesgo de los países más afectados (incluso el Banco Central Europeo vuelve a aceptar deuda griega como garantía), la relativa facilidad para finaciarse por parte del Tesoro Público español y que aleja momentáneamente el fantasma del rescate europeo, la decisión de instaurar un supervisor único bancario europeo y una incipiente fortaleza bursátil fundamentada en la confianza de la mejora de los resultados de las empresas.
Seguramente durante el próximo 2013 veremos cómo se contiene el déficit fiscal (debido a los enormes esfuerzos realizados por la población), el retorno de capitales al mercado financiero español y la mejora de la balanza comercial. Pero ¿se traducirá todo esto en una mejora de la economía de las familias?
Las familias serán las últimas en notar la mejora de la economía, ya que son el último eslabón de la misma. En 2013 se prolongará el deterioro del empleo que es la base fundamental de la economía familiar a través de los salarios, por lo que a este nivel no solo no se verá un alivio en la situación económica sino más que previsiblemente un empeoramiento.
En función de la rapidez (o más bien solidez) con que los mercados financieros consigan reinstaurar el crédito el deterioro de las economías familiares se detendrá antes o más tarde, pero es difícil que encontremos una mejora generalizada antes de 2015. Aquí tendrá también un importante papel la reforma laboral, que si fuera adecuada, debería permitir que hubiese crecimientos netos de empleo con tasas de crecimiento económico inferior al 2% del PIB.
De todo esto deberíamos sacar al menos dos conclusiones:
- La primera es concerniente al modelo de mercado económico que otorga total preponderancia a la economía financiera frente a la economía real y que se ha mostrado ineficiente y perjudicial en tiempos de recesión económica. Sin embargo no parece que se vaya a modificar el modelo por lo que seguiremos expuestos a los mismos riesgos.
- La segunda es que las familias, como elemento más débil del sistema económico, debemos replantearnos nuestra posición y ser conscientes de nuestras debilidades para ser lo menos dependientes de ellas que sea posible. Aquí tendríamos que hablar de la posición financiera adquirida por cada cual y los riesgos que conlleva (fuentes de ingresos, capacidad de ahorro y de endeudamiento, previsiones futuras como la jubilación, etc).
Etiquetas: POLÍTICA ECONÓMICA


1 comentarios:
Las familias, ¿son el último eslabón o son el eslabón perdido?, porque o no nos llega nada o si llega algo son las migajas. Como siempre, el que reparte se queda con la mejor parte.
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