lunes, 17 de octubre de 2011

LA REVOLUCIÓN AGRÍCOLA

En 2014 debe comenzar un nuevo período de la PAC (política agrícola común), fundamentada en el importe de las subvenciones y de los criterios de pago de las mismas. Actualmente el sistema de reparto de subvenciones se basaba en la producción histórica que habían tenido las explotaciones, pero la Comisaría Europea de Agricultura quiere modificar este criterio.

Lo cierto es que las circunstancias a nivel mundial no son las mismas que hace siete años cuandos se negoció la anterior PAC, el mundo cambia y la política agraria que venga debe tener en cuenta esta situación.

La Unión Europea no produce todo lo que necesita. Cada año se importan productos primarios de otras regiones del planeta. Hasta ahora esta situación no se veía amenazada, pero el alto crecimiento de la población mundial, así como el desarrollo de países con alta demografía (China, India, Brasil, Rusia) hace que el pastel se haya de repartir entre más comensales.

España se juega mucho, ya que el año pasado fue la segunda perceptora de fondos para la agricultura en toda Europa. La apertura de la Unión Europea hacia el este va a obligar a reducir la cantidad que reciben los agricultores españoles, al menos desde Europa.

Esta reducción de las subvenciones agrícolas probablemente obligará a agricultores y ganaderos a modificar su tradicional estructura. Así las pequeñas explotaciones, tan características en el norte de España, deberán buscar vías de asociacionismo (cooperativas) que permitan su subsistencia, y así debería incentivarse desde las instituciones públicas.

Otro detalle a mejorar y que parece ser que será objeto de la negociación de la nueva PAC es la búsqueda de criterios ecológicos en las explotaciones agrícolas. Mejora de regadíos, renovación maquinaria agrícola, períodos de barbecho, etc.

Cuidar del sector primario (agricultura y ganadería) es importante para un país como España, pero se debe de ir desterrando la política de subvenciones que "amanceba" a pequeños propietarios y apostar por un sector moderno y dinámico que cree emprendedores a una mayor escala (no solo con subvenciones a la producción sino también mejoras en instalaciones e infraestructuras locales); una vez conseguido esto, la riqueza y el empleo vendrán de la mano.

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miércoles, 22 de junio de 2011

¿DÓNDE ESTÁ EL DINERO GRATIS?

La situación de recorte del gasto público ha tenido entre sus principales víctimas a las convocatorias de ayudas y subvenciones públicas.
En estos momentos en que las empresas, sobre todo las pymes, se encuentran sin financiación, la convocatoria de subvenciones públicas era altamente esperada. Aunque todo empresario debería tener bien calro que las subvenciones no son una forma de financiar las empresas, solo se pueden contemplar como un complemento a dicha financiación.
Sin embargo, la caída de los fondos públicos destinados a subvenciones ha sido de un 30% en el año 2010. Pero si esta ha sido la situación el año pasado, se prevé un empeoramiento para 2011.
Se empezó 2009 con mucha fuerza para intentar mantener la actividad económica y ahora se está pagando aquel exceso que tuvo más bien poco  resultado (véase el celebérrimo Plan E).
El importe medio de las subvenciones en 2010 ha sido de 618.000.-€ para las grandes empresas, sin embargo para las pymes se redujo hasta los 57.500.-€. Esta diferencia es lógica; en cierta manera, cuanto mayor es la empresa, mayor es su proyecto de inversión y mayor es la subvención que recibe. Aunque algo tiene de injusto este sistema de ayudas públicas cuando los mayores receptores son también quienes tienen mayor facilidad para acceder a los mercados y financiarse.
Otro problema añadido en la pyme española es que se ha desdeñado muchas veces la solicitud de subvenciones al considerar que la cuantía era pequeña y que los trámites administrativos eran demasiado farragosos. Los mercados financieros eran dinámicos, los tipos de interés eran bajos y no se veía la gran ventaja de obtener fondos a un precio por debajo del de mercado, como los que dota el Plan Reindus o los planes financieros de las diferentes Autonomías.
La tendencia es que las subvenciones públicas se focalicen en ciertos sectores económicos, principalmente la industria, el comercio menor, los sectores altamente tecnológicos y las energías renovables.
En 2013 finaliza el programa actual de subvenciones de la UE y se tendrá que iniciar uno nuevo. Veremos cómo se desarrolla, pero todo indica que cada vez habrá menos “dinero gratis”, por lo que para acceder a las subvenciones será imprescindible adaptar el proyecto lo máximo posible a las convocatorias que se realicen.

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