lunes, 9 de enero de 2012

NO POR MUCHO RECORTAR...

Vamos recorte tras recorte y sin embargo no se aprecia una mejora en la economía española, sino todo lo contrario. Todas las predicciones auguran recesión económica para 2012 y vemos que la prima de riesgo de nuestra deuda no baja. ¿No nos estaremos equivocando en nuestra política económica?

Las decisiones de recorte de gastos tomadas por el gobierno no se reflejan directamente por su valor nominal en el presupuesto, ya que el PIB de una nación depende también de ese gasto. Es decir, recortar en 9.000 millones de euros el gasto no supone una reducción del déficit por ese importe.

A su vez un aumento del esfuerzo fiscal de cada ciudadano no es un sinónimo directo de un incremento de los ingresos públicos en el mismo porcentaje que el esfuerzo exigido. Pedir un 2% extra a las rentas no supone que los ingresos por el IRPF aumenten un 2%.

Reducir gastos y subir impuestos son maniobras que conducen a una contracción de la economía. Si la economía se contrae caen los ingresos públicos y para compensarlo hay que recortar más gastos. Así sucesivamente hasta que llega un momento que se toca suelo, y en esas parece que andamos, en tocar por fin el suelo y poder volver a empezar a crecer.

El problema es que nos obligan a tocar suelo (el del 3% de déficit) en un plazo de 2 años. Caída libre sin paracaidas para llegar lo antes posible. Pero cuanto más dura sea la caída más dramáticas serán sus consecuencias.

La economía española lleva dos años en caída libre y no le habría venido mal abrir el paracaídas para amortiguar el golpe. Sin embargo nuestros socios de la UE no nos dieron ningún paracaídas ni parece que tengan la intención de poner un colchón que amortigüe el golpe.

Cada vez se especual más con la posibilidad de un diferimiento del pacto de estabilidad europeo, pero esta situación solo es posible si se acompaña de una actuación del Banco Central Europeo que elimine tensiones sobre la deuda soberana de los socios.

Por desgracia esta situación a día de hoy es imposible por el empecinamiento del gobierno alemán en evitar a toda costa una subida de la inflación. Parecen empeñados en hacernos pagar nuestros pecados económicos. Pero que sepan que no por mucho recortar se reduce el déficit más temprano.

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2 comentarios:

A las 9 de enero de 2012 a las 8:29 , Anonymous Cizañero ha dicho...

En la mayoría de las empresas uno se siente presionado y estresado por hacer las cosas bien. Los errores pueden "pasar factura". Pero, ¿y en la política? Por mucha presión, si se equivocan no pasa nada (errar es de humanos)y siempre les quedarán, o bien, ser diputado (con las ventajas que conlleva) o jubilarse (con más chollos todavía).

 
A las 10 de enero de 2012 a las 2:45 , Anonymous CONSULTORÍA DOÑA BERENGUELA ha dicho...

En teoría un político negligente será apartado por sus propios compañeros de las listas para tener cargos públicos, y si no lo harían los ciudadanos con sus votos.
A día de hoy esto no se da (pongamos como ejemplo el desgobierno en la Comunidad Valenciana), y los partidos prorrogan cargos electorales a políticos incompetentes, y después los ciudadanos siguen dándoles su confianza.
¿Mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer? Eso va contra el espíritu democrático.

 

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