DEUDA INVERSA
En estos tiempos de turbulencias económicas y financieras son cada vez más las personas que están confiando sus ahorros a la compra de deuda pública.
Existe la creencia de que aunque su rentabilidad sea menor que la de la renta variable como norma general, el inversor se asegura una ganancia mínima. Esta afirmación habría que ponerla en entredicho, ya que para el cálculo de la rentabilidad real de una inversión también deberíamos tener en cuenta parámetros como la inflación o el tipo de tributación de las rentas obtenidas.
Desde el comienzo de la crisis del euro, la deuda alemana ha servido de valor refugio para inversores debido a su alta fiabilidad. Tanto es así que desde hace meses la rentabilidad que ofrecía era menor que la inflación, por lo que con los intereses cobrados no se reponía la devaluación del dinero invertido. Aún así los inversores preferían confiar en el tesoro alemán.
Esta situación nos mostró ayer una nueva dimensión cuando la deuda alemana se emitió en el mercado primario a un tipo de interés negativo. ¿Cómo es posible que los inversores estén dispuestos ya no a no cobrar nada, sino a pagar intereses por prestar dinero?
Actualmente la desconfianza es tal entre los inversores que ven la deuda alemana como la caja de seguridad de un banco, donde no solo no se obtienen intereses sino que además se pagan unos gastos.
Para Alemania la situación es un chollo, piden dinero prestado y además les pagan intereses. Pero esta situación es un fallo del sistema que en el largo plazo puede volverse contra ellos. Con una situación tan favorable no sería raro que el gobierno alemán decidiese aumentar su endeudamiento (actualmente ya es mayor que el de España) y la financiación del estado se desequilibre a favor del exterior.
En cualquier caso parece que las crisis siempre favorecen a los más poderosos. Creo que se atribuye al futbolista Gary Lineker la frase de que el fútbol es un deporte de 11 contra 11 en el que al final gana Alemania; aquí podríamos decir que la economía es una situación cotidiana en la que participamos todos y al final siempre gana Alemania.
Etiquetas: POLÍTICA ECONÓMICA


2 comentarios:
Pues habrá que copiar a los alemanes, pero no solo en la economía, sino también en su forma de trabajar.
Ahí está, Cizañero.
La única manera de que no nos puedan decir lo que debemos hacer es ser tan buenos o mejor que ellos.
¡Manos a la obra!
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