martes, 11 de octubre de 2011

LA MONCLOA TENÍA UN PRECIO

A pesar de que cada vez estamos más cerca de las elecciones del 20N, parece como si el candidato del PP, Mariano Rajoy, quisiera guardar sus bazas económicas hasta el final.

El Señor Rajoy se ve cada vez más claro ganador de la cita electoral y está empleando la estrategia del viejo pistolero que se sabe más rápido que su oponente. Está creando una atmósfera de tensa calma que mine la confianza de su oponente.


Rajoy esconde sus cartas en política económica con la excusa de no saber todavía si se prorrogarán los presupuestos del ejercicio 2011 o habrá alguna variación por parte del gobierno provisional. Aunque sus críticos defienden otras dos posibles opciones.

           1. No conocemos el programa económico del PP porque todavía no está decidido y se acudirá a la improvisación.
o
            2. El PP tiene un programa oculto para acabar con el Estado del Bienestar.

Hasta ahora lo único que le hemos oído concretar a Don Mariano es que no anulará el Impuesto de Patrimonio, en palabras textuales "lo dejará morir", ya que su plazo de vigencia es únicamente para los dos próximos años.

Pues empezamos mal. En un principio se alardeaba de bajar los impuestos y ahora ni siquiera derogará un impuesto con el que se ha manifestado abiertamente contrario.

Me temo que el silencio del candidato del PP es para no meter la pata en el último momento y perder el tren a la Moncloa.

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4 comentarios:

A las 11 de octubre de 2011 a las 4:07 , Anonymous Cizañero ha dicho...

Aun a riesgo de meter yo la pata, me parece que, en cuanto a la política económica, el PSOE parte con cierta ventaja pues sabe como está la caja, mientras (a no ser que yo esté equivocado) el PP no sabe con lo que se va a encontrar (si gana) y sería un poco arriesgarse a vender humo (como ya dijo usted en uno de sus artículos).

 
A las 11 de octubre de 2011 a las 4:50 , Anonymous CONSULTORÍA DOÑA BERENGUELA ha dicho...

Si realmente no tiene datos sobre como está "la caja" su primera propuesta electoral debería ir enfocada hacia este punto; porque entonces el sistema de control presupuestario actual no serviría para nada y requeriría de una reforma inmediata.
No podemos permitir que un gobierno haga y deshaga en las cuentas públicas sin el conocimiento del resto de formaciones políticas con representación parlamentaria.

 
A las 11 de octubre de 2011 a las 7:41 , Anonymous Cizañero ha dicho...

Es que me extraña, porque como ha pasado con algunas comunidades autónomas, el gobierno que entra se 'encuentra' con que las arcas están bajo mínimos. Y yo me pregunto, ¿eso no se puede ir sabiendo cuando uno quiera? Luego no vengan después diciendo que no hay dinero. Otra cosa que quizás pudiera pasar es que se falseen las cuentas, pero eso ya es otro tema.

 
A las 11 de octubre de 2011 a las 8:46 , Anonymous CONSULTORÍA DOÑA BERENGUELA ha dicho...

Creo que las diferencias surgen por criterios interpretativos a la hora de hacer las cuentas(que por cierto, ya los podrían unificar).
Falsear las cuentas sería incurrir en un delito de falsedad en documento público, con las responsabilidades penales que ello conlleva.

 

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