martes, 22 de octubre de 2013

ENEMIGOS ÍNTIMOS


El IEE (Instituto de Estudios Económicos) ha realizado un estudio analizando la eficiencia de los mercados laborales de 148 países del mundo. El resultado para España es demoledor, dejándonos en el puesto 115.
 


Las conclusiones son que en el mercado laboral español no funciona bien ni la cooperación entre empresarios y trabajadores, ni la flexibilidad en la fijación de salarios, ni el despido, ni la relación entre sueldos y productividad. Tampoco el mercado laboral español es capaz de retener talentos ni de atraerlos.

Con la última reforma laboral volvimos a cometer el habitual error (me incluyo) de pensar que se pueden cambiar las costumbres a golpe de legislación. Se formalizaba el escenario para dar una mayor flexibilidad a las relaciones entre empleadores y empleados (si bien con un sesgo claro a favor del empresario) en aspectos básicos de la relación laboral como el salario.




Este anacronismo de las relaciones entre empresario y trabajador no se da sólo en las grandes empresas sino que está extendido a ámbitos laborales reducidos de pequeñas y microempresas, en las que trabajadores autónomos emplean a trabajadores por cuenta ajena. La brecha abierta en estos casos se ha convertido generalmente en un abismo insalvable cuando estamos hablando de trabajadores en ambos casos (ya sea por cuenta ajena o propia).

Utilizando un símil del campo militar podríamos establecer que los trabajadores por cuenta ajena son la tropa (los soldados) y los trabajadores autónomos son suboficiales (sargentos) que comparten normalmente destino con su tropa en el campo de batalla. Sin embargo, el gran empresariado (los generales) tiene un enorme interés de que los autónomoscrean que son también parte de la élite militar para poder así ejercer mayor presión sobre la tropa.

Los intereses de los trabajadores, ya sean autónomos o por cuenta propia, están indisolublemente asociados como compañeros de trabajo que son y el que pequeños autónomos se sientan más identificados con la gran patronal que con los asalariados se convierte en un problema social por la confrontación que supone de grandes grupos.



Las grandes reformas no se establecen de un día para otro y la que aquí es necesaria debe venir fundamentalmente de la educación y de, lo que se denomina, cultura empresarial, tan en boga en los últimos tiempos.

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2 comentarios:

A las 23 de octubre de 2013 a las 7:08 , Anonymous Cizañero ha dicho...

Si aquí en España, al parecer, las reformas no se hacen (solo) para arreglar algo sino para ver si funcionan. Y si resulta que no, pues se hace otra hasta que funcione. Es otra forma de aprender (de nuestros errores), aunque no sé si la mejor, pero... así nos va.

 
A las 23 de octubre de 2013 a las 11:08 , Anonymous CONSULTORÍA DOÑA BERENGUELA ha dicho...

Lo malo es que todo eso consume mucho tiempo y hay millones de personas (parados, jóvenes, pensionistas, trabajadores, autónomos, etc.) que no disponen de ese tiempo.

 

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