miércoles, 25 de septiembre de 2013

ÉTICA EMPRESARIAL Y DE CONSUMO

El Círculo de Empresarios ha realizado una propuesta encaminada a rebajar el salario mínimo interprofesional (SMI) para ciertas contrataciones de jóvenes en paro. Con ello se mejoraría el empleo juvenil, dicen.
 
Recordemos que actualmente el SMI es de 645,30.-€/mes. Con esta cifra parece difícil que haya un recorrido significativo en el importe de la rebaja; lo cual, a priori, tampoco permitiría una rebaja significativa del desempleo juvenil.
 
Lo que sí que nos apunta esta propuesta es la dirección en la que previsiblemente irá la 2ª parte de la Reforma Laboral y que se dirigirá a la flexibilización de la contratación; es decir, facilitar administrativamente la adaptación del contrato de trabajo a la necesidad de la empresa.
 
 
Como siempre, lo que es una necesidad en la pequeña empresa (donde la contratación de un trabajador es un proceso complicado y del que depende gran parte del futuro de la empresa) se convierte en una ventaja para medianas y grandes empresas, ventaja que normalmente va en detrimento de los trabajadores de esas empresas.
 
Que las relaciones entre empleados y empleadores debe flexibilizarse parece obvio, ya que los trabajadores es la parte más importante y a la vez la más sensible dentro de las relaciones empresariales, por eso no se puede dejar a la empresa en una posición de dominio tal que puede inducir al abuso. ¿Cómo contraponer esa posición de dominio del empresario frente al trabajador? Apelando a los "jefes" de los empresarios, sus clientes.
 
Se promulgó en 2011 una Ley de Economía Sostenible en cuyo objeto, entre otros, estaba favorecer el empleo de calidad y la cohesión social. Varias Comunidades Autónomas habían hecho sus pinitos al respecto aprobando leyes para inculcar la responsabilidad social empresarial. Sin embargo toda esta letra se convierte fácilmente en papel mojado.
 
En España se debe empezar a inculcar una ética empresarial real y que por el lado del empleo se concrete en la redacción de una política retributiva y de contratación de la empresa y que sea de acceso público, como lo son los balances de las empresas. Esta ética empresarial se debería completar con la ética del consumidor, porque en última instancia somos los consumidores los que damos el éxito o el fracaso a las empresas.

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2 comentarios:

A las 25 de septiembre de 2013 a las 7:24 , Anonymous Cizañero ha dicho...

Anteriormente ya se habló de 'minijobs', ahora habrá que hablar de 'minisalarys'. Recuerdo un vídeo, en tono de humor, en el que subastaban un trabajo a personas paradas al menor precio posible, es decir, el que menos salario pujaba se quedaba con el trabajo. En fin, reir por no llorar.

 
A las 26 de septiembre de 2013 a las 3:03 , Anonymous CONSULTORÍA DOÑA BERENGUELA ha dicho...

Pues viendo la previsible evolución del empleo en nuestro país yo no descartaría que la subasta de trabajos se empezase a dar en la realidad...

 

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