miércoles, 16 de enero de 2013

LA CULPA SIEMPRE ES DE LOS DEMÁS

Todavía son muchos los que se preguntan cómo hemos llegado a esta situación de crisis tan abrupta y que parece de tan larga y difícil solución. Y realmente no hay una conclusión definitoria que nos permita detectar los problemas orginiarios y la manera en la que podrían solucionarse.

De momento sólo hemos conseguido enredarnos en una rueda de culpabilización entre diferentes entes sociales. La sociedad culpa a los bancos por su modelo de negocio, los bancos responsabilizan a los políticos que les permitieron realizar prácticas comerciales apartadas de cualquier tipo de ética o responsabilidad social y, finalmente, los políticos le dicen a la sociedad que vivieron por encima de sus posibilidades.

Estas generalizaciones, como todas, resultan del todo injustas, porque ¿qué hay de las entidades financieras que ajustaron su negocio a sus posibilidades de manera responsable? ¿qué pasa con los políticos honrados cuya vocación de servicio público permanece inquebrantable? ¿por qué tienen también que sufrir la crisis precisamente las personas que nunca vivieron por encima de sus posibilidades? De todo estos grupos, como las meigas, haberlos haylos.

Realmente tod@s y cada un@ de nosotr@s debemos hacer un ejercicio de reflexión y hacer autocrítica desde el grupo al que pertenezcamos.

Así, la banca debe revisar su esquema de negocio y no aprovecharse de la situación preminente de la que gozan en la economía actual. Los políticos tendrían que reflexionar profundamente lo motivos que han hecho que la ciudadanía les considere un problema y buscar la transparencia absoluta de sus movimientos. ¿Y los demás estamos libres de culpa?

No olvidemos que los representantes políticos, en una democracia, surgen de la propia sociedad y si la clase política falla es porque algo huele a podrido dentro de esa misma sociedad. La ciudadanía ha (hemos) cometido el error de desvincularse de la vida pública y el escaso asociacionismo se ha convertido en caldo de cultivo para todo tipo de desmanes.

Durante lustros se ha ido modificando el marco legal para adaptar el juego a la medida de la economía especulativa y del pelotazo y en la sociedad no nos hemos dado cuenta de ese cambio. ¿Queremos realmente hacer algo para revocar esta situación?

En cierta ocasión el presidente de los EEUU, JFK, se refirió a los estadounidenses como sus 250 millones de jefes y, aparte del grado electoralista que pudiera tener dicha afirmación, es cierto. La sociedad somos los jefes de la clase política porque somos quienes finalmente depositamos el voto en la urna.

Cierto que las listas electorales son cerradas y establecidas por los partidos políticos pero la presión social puede hacer replantearse a la dirección de los partidos la colocación de sus piezas.

También es cierto que las leyes las redactan los políticos pero existe la posibilidad de la iniciativa popular y si las condiciones actuales hacen muy difícil que esas iniciativas fructifiquen debemos exigir que se cambien esas condiciones.

Toda esta tarea no se realiza en una mañana sino que requeriría al menos del transcurso de  toda una generación, pero la caminata más larga siempre comienza con el primer paso.

Quizá echar la culpa a los demás sea lo más sencillo pero, aún en el caso de que fuese cierta nuestra inocencia, ¿solucionaríamos algo? El problema seguiría sin desaparecer.

Y tú ¿estás dispuest@ a hacer algo?

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2 comentarios:

A las 16 de enero de 2013 a las 5:08 , Anonymous Cizañero ha dicho...

Y lo raro es que con un país lleno de 'máquinas' (nunca se equivocan), no salgamos tan rápido de la crisis. Quizás sea un defecto de fábrica y muy pocos son los que se han librado de el.

 
A las 22 de enero de 2013 a las 11:23 , Anonymous CONSULTORÍA DOÑA BERENGUELA ha dicho...

El mundo ha cambiado mucho en los últimos 10-15 años y sólo quienes supieron leer esos cambios podrían sacarnos de la crisis más rápidamente.

 

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