CULTURA FINANCIERA
Cuando la economía va viento en popa las empresas ven crecer sus beneficios constantemente, la Bolsa sube día sí y día también, el arco iris sale cada mañana y todo el mundo gana dinero con su inversiones sin saber exactamente en qué se ha invertido.
Pero un día deja de brillar el sol, el cielo se llena de nubarrones y las inversiones dejan de ser rentables, y el pequeño inversor privado que se subió a la ola de los mercados financieros cuando empezaba a cambiar la situación, ve cómo su cartera de inversión vale cada día menos. Entonces es cuando empieza a preguntarse en qué había invertido. El ejemplo más claro que tenemos de esta situación es el de las tristemente célebres participaciones preferentes, pero también podíamos hablar de hipotecas indexadas a monedas extranjeras.
Esto ha hecho surgir el debate de si es necesaria una mayor cultura financiera entre la población para evitar este tipo de situaciones. Es cierto que existe una Directiva de la Unión Europea que obliga a las entidades financieras a ajustar los productos que se venden a los conocimientos del inversor, pero también es cierto que dicho control se limita a un simple test de declaración de conocimientos donde cada uno puede poner lo que más le convenga e interese.
Se pretende incluir en la ESO un breve temario con conceptos financieros muy básicos como la diferencia entre la cuenta corriente y el depósito a plazo (aunque parezca increible, un estudiante universitario puede acabar sus estudios sin tener ni idea de en qué consiste un depósito a plazo). Con esto no se trata de aspirar a que todo el mundo sea un experto inversor, pero sí que puede servir para inculcar poco a poco que el asesoramiento profesional en inversiones no es tirar el dinero sino un servicio que da valor añadido a nuestros ahorros. Por desgracia, esto último se suele aprender tras una mala experiencia en la inversión "freelance".
Normalmente, hasta ahora el inversor ha acudido a su entidad financiera a asesorarse, ya que este servicio no se les cobraba directamente, pero no olvidemos que la entidad finaciera es la empresa que nos vende el producto financiero y en la venta del mismo es donde reside su beneficio. Además el sistema de incentivos que han tenido los empleados de estas entidades para la comercializción de ciertos productos ha podido desvirtuar en muchos casos la idoneidad del producto ofrecido.
Nunca está de más una segunda opinión. Ya se sabe que cuatro ojos ven más que dos.
Etiquetas: BANCA


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