TODOS CASTIGADOS
Después del plan de ahorro del sistema sanitario la siguiente ficha del dominó era la enseñanza. Ya llevábamos unas semanas oyendo algunas medidas que podríamos calificar de "menores" como el incremento de horas lectivas para el personal docente o el incremento del número mínimo de alumnos en las aulas.
He calificado de "menores" estas dos medidas no porque no sean importanes sino porque no tendrán un efecto directo en el costo para los contribuyentes ni para los usuarios. Sin embargo debemos tener en cuenta que tanto la una como la otra afectarán negativamente en la calidad de la enseñanza, por lo que deberían ser opciones circunstanciales y que fuesen revertidas lo antes posible, cuando la situación económica lo permitiese.
Por último le ha tocado el turno a la enseñanza universitaria y aquí sí tenemos una medida "mayor" por lo que supondrá de esfuerzo económico para los usuarios, es decir, para los estudiantes.
Actualmente el coste medio de un curso universitario es aproximadamente de 6.000.-€/alumno. De ellos solo 1.000.-€ se venían sufragando mediante las tasas de matrícula, un 16%; quedando el 84% restante a cargo de los contribuyentes.
Las matrículas universitarias son baratas, eso es innegable y ello provoca, como ha sucedido con la sanidad, que no se perciba por el usuario la imperiosa necesidad de maximizar el aprovechamiento de los recursos; por eso se ha propuesto a las Comunidades Autónomas (que son quienes gestionan la enseñanza) la posibilidad de incrementar las tasas universitarias.
Así tendríamos que la primera matrícula puede oscilar entre el 15-25% del costo del curso, para la segunda matrícula nos encontraríamos con una horquilla del 30-40%, en la tercera matrícula del 65-75% y en la cuarta del 90-100%. Según cálculos del Ministerio de Educación el alza máxima sería de 540.-€ (en la primera matrícula), pero recordemos que la aplicación va a depender siempre del gobierno autonómico.
De lo que no se ha dicho nada es de cómo se va a acompañar esta subida de tasas con becas o créditos para el estudio. Parece lógico que una importante subida de tasas tenga automáticamente un sistema de ayudas complementario, si no corremos el riesgo de perder una generación de estudiantes universitarios.
Como compensar exclusivamente toda la subida de tasas con un sistema de becas sería inviable, propongo a las autoridades competentes el desarrollo de unos créditos que podrían ser financiados por el ICO y que se dirigiesen a los alumnos que no pudiesen acceder a una beca. Estos créditos estarían bonificados en los intereses y tendrían períodos de amortización flexibles.
Los recursos son cada vez más limitados y un país como España no puede permitirse tener licenciados universitarios, con el coste que suponen para el sistema educativo, que trabajen en puestos para los que no sería necesaria dicha formación.
Etiquetas: POLÍTICA ECONÓMICA


2 comentarios:
Efecto balanza. Al haber muy poca oferta de trabajo se dispara la demanda. Resultado: muchos licenciados tienen que rebajarse para acceder a trabajos que no tienen que ver con sus estudios.
Nos empeñamos en que el turismo sea la primera industria del país, y no hablamos en muchos casos de un turismo de calidad, y para eso hacen falta camareros y no filólogos.
¿Qué modelo de país queremos?
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