miércoles, 4 de abril de 2012

UNA REFORMA, UNA HUELGA

Capitulo III del análisis de los 100 primeros días de gobierno y es hora de toparnos con la reforma laboral, que como sabemos tuvo su consecuencia en la huelga general del pasado día 29 de marzo.

Como ya dije ayer no es precisamente esta la reforma más importante que ha acometido el nuevo gobierno, aunque sí hay que reconocer que afecta directamente a una masa social mucho mayor que la reforma financiera, considerada por mí como la piedra angular para el crecimiento económico.

Realmente ninguna reforma laboral crea empleo directamente y esta no iba a ser una excepción, pero sí que tiene una incidencia en la rigidez o flexibilidad del mercado laboral.

Hay un hecho innegable hasta ahora en la economía española, en los tiempos de recesión se destruye empleo de forma mucho más notoria que en el resto de economías europeas, tan notoria que actualmente la tasa de paro española es más del doble que la media de la Unión Europea. Algo falla y se tendrá que buscar una solución, aunque sea para el largo plazo.

El mercado laboral se ha mostrado como decimos muy rígido, la forma básica de reducir costes laborales en las empresas ha sido el despido, y eso a pesar de que las indemnizaciones por despido en España han sido bastante más altas en comparación con la de otros países de nuestro entorno.

Se hacía por tanto necesaria una flexibilización del mercado laboral. Es cierto que la flexibilización se llevará a costa de los trabajadores, pero estos no van a quedar desamparados. Se ha querido presentar la reforma laboral como un paso previo a la pérdida absoluta de derechos de los trabajadores y no es así. Los juzgados de lo laboral se encargarán de irnos demostrando con sus sentencias que no se ha instaurado un período de impunidad para el empresario respecto de sus trabajadores, y no olvidemos que el derecho laboral por su especial naturaleza tiende a favorecer al trabajador (la parte más débil en la relación laboral).

Que la flexibilidad aportada fuese necesaria no quiere decir que la reforma laboral sea perfecta, pero sí que tiene más luces que sombras, y esas sombras espero que sean iluminadas en la tramitación parlamentaria que está llevándose a cabo actualmente. Y si se lograse consensuar entre los dos grandes partidos españoles miel sobre hojuelas.

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2 comentarios:

A las 4 de abril de 2012 a las 3:05 , Anonymous Cizañero ha dicho...

Tampoco vendría mal una reforma de la huelga, ya que más bien parece que el día de la huelga es un día de impunidad para piquetes y vándalos. ¿Quién paga los desperfectos producidos ese día? Los sindicatos seguro que no, no sea que convoquen otra huelga.

 
A las 9 de abril de 2012 a las 3:48 , Anonymous CONSULTORÍA DOÑA BERENGUELA ha dicho...

Más que una reforma de la huelga una ley que de una vez por todas regule el derecho de huelga, que ya va siendo hora.
Respecto de los desperfectos no creo que ningún juez encontrase una responsabilidad en los sindicatos.

 

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