NO CERRAMOS NUNCA
Ya es definitivo, a partir del 1 de enero el comercio de la Comunidad de Madrid podrá abrir 24 horas al día los 7 días de la semana. Y como siempre que hay una medida de este tipo ya se ha abierto el debate sobre la conveniencia o no de liberalizar de esta manera el comercio.
Entre los defensores las opiniones más extendidas son la supuesta dinamización de la economía, la creación de empleo que provocará dicho dinamismo y la libertad de los consumidores para poder comprar cuando quieran (o puedan).
En la orilla de enfrente se encuentran los detractores que consideran que se inculcan los derechos de los trabajadores por tener que trabajar festivos (conciliación con la vida familiar), y la destrucción de empleo que sufrirán muchos pequeños comercios al no poder disponer de recursos suficientes (humanos y materiales) para mantener abierto su local al mismo ritmo que las grandes superficies.
¿Quién tiene razón? El tiempo lo dirá. Probablemente en el corto y medio plazo los detractores habrán afinado má su pronóstico, pero en el largo plazo la situacion acabe estabilizándose.
Estamos en tiempos de reconversión del comercio, al igual que hubo una reconversión industrial en los años 80, pero a diferencia de esta última no parece que la primera vaya a contar con los mismos apoyos institucionales. Sería conveniente que una liberalización de horarios como la propuesta se acompañase temporalmente de medidas excepcionales para ayudar al pequeño comerciante.
El pequeño comercio tiene ante las grandes superficies un reto que puede ser o su condena o su salvación dependiendo de como se afronte. La elección de un local idóneo (superficie, situación...) y la especialización en un determinado servicio pueden ser ventajas competitivas; pero esto no siempre es posible. Ante un panorama adverso no quedará más remedio que el cierre.
Madrid no puede luchar contra las circunstancias. Las grandes ciudades del mundo ya tienen estos horarios comerciales y la afluencia de visitantes, estimada en 10 millones de personas al año, que lo hacen fundamentalmente en fines de semana, obliga a liberalizar horarios.
Nos vanagloriamos de que la primera industria del país es el turismo y eso tiene un precio.
Etiquetas: POLÍTICA ECONÓMICA


2 comentarios:
A ver si esto trae más cosas buenas que malas. De todas formas, con la que está cayendo, no creo que haya mucha gente que no quiera trabajar un domingo o festivo. Si hace falta, hasta trabajamos una hora extra gratis (ante el temor de un despido).
Tampoco se trata de estar por estar en el puesto de trabajo. Hay que tener muy en cuenta la productividad, no sea que el aumento de costes no se vea refrendado por mayores ingresos y acaben suponiendo el cierre empresarial.
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