lunes, 12 de diciembre de 2011

LA BRECHA ABIERTA

La semana pasada la OCDE nos informó en uno de sus habituales documentos, de que han crecido las diferencias de renta entre ricos y pobres. Dicho de otro modo, la crisis está afectando más a las clases medias y bajas que a las clases altas.

Como ya he comentado en este mismo blog, el que crezca la desigualdad económica dentro de una sociedad es desaconsejable para estas mismas sociedades. Se suponía que con una mayor liberalización de la economía se equilibraría la situación, pero se ha demostrado que o bien la suposición era errónea desde un principio, o bien se ha hecho mal.

La opinión más extendida es que el error estuvo en la excesiva liberalización y en dejar hacer a los mercados, eliminando controles y supervisión. Por lo tanto nos queda como única forma de redistribución de la riqueza el sistema tributario.

Como también hemos comentado en las últimas semanas dentro de las tres reformas estucturales que debe realizar el nuevo gobierno de Mariano Rajoy estará la reforma del sistema fiscal. De momento la única pista que nos ha dado el presidente electo al respecto es que no está entre sus planes subir impuestos.

Sin embargo crecen las presiones para que se suba el IVA en 2 puntos hasta el 20% y acercarlo así a la media europea (recordemos que un país intervenido como Portugal y otro, semiintervenido, como Italia han subido dicho impuesto hasta el 23%).

La reforma fiscal debe enfocarse en dos ámbitos: uno a largo plazo relacionado con el fraude fiscal, y otro, a más corto plazo, que incidiese directamente en los tributos. El objetivo debería ser doble: fijar los ingresos que garanticen los gastos necesarios para mantener el estado de bienestar, y servir para la redistribución de la renta entre los ciudadanos.

Respecto de la reforma directa de los tributos me gustaría recordar, a modo de idea, la existencia del método de estimación objetiva en el IRPF, popularmente conocido como módulos, así como su equivalente en el IVA para determinadas actividades económicas. Este método permite a las personas acogidas a él, tributar en base a una renta menor a la que efectivamente reciben. ¿A alguien se le ocurriría que en la Declaración de la Renta tributásemos en función a los metros cuadrados de nuestra vivienda o según los hijos que tuviésemos en lugar de en proporción con nuestros ingresos? Pues eso.

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2 comentarios:

A las 12 de diciembre de 2011 a las 1:57 , Anonymous Cizañero ha dicho...

Sobre todo hay que vigilar el fraude fiscal, porque éste crece en proporción a las subidas de impuestos.

 
A las 12 de diciembre de 2011 a las 23:47 , Anonymous CONSULTORÍA DOÑA BERENGUELA ha dicho...

Cuanto más sencillo sea el sistema fiscal, más fácil será controlar el fraude fiscal.

 

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