BANCO MALO
Uno de los rumores que va tomando cuerpo es la intención del próximo gobierno de crear un banco malo.
Un banco malo no es otra cosa que una entidad que acumule todos los activos y pasivos relacionados con el negocio del ladrillo en manos del sector financiero. Podíamos decir que es poner todas las manzanas podridas en el mismo cesto.
El modelo es el mismo que se ha seguido en varios países: EEUU, Alemania, Holanda, Reino Unido, Irlanda... En resumen la operación sería que la banca entrega al estado todos los elementos de su balance relacionados con el negocio inmobiliario, a cambio estas entidades reciben deuda pública que pueden convertir en liquidez.
La ventaja principal que se buscaría mediante la creación de un banco malo sería la de hacer fluir el crédito bancario para que vuelva a financiar a empresas y particulares.
El problema es que no saldría gratis a los ciudadanos. Para comprar el ladrillo del sector bancario, el estado deberá emitir deuda y en función del precio por el que se adquiriera todo el paquete podría haber un aumento del déficit fiscal.
Con la situación actual de los mercados y su castigo a la economía española el panorama es poco alagüeño. Si se opta por un aumento de la deduda pública podemos vernos abocados a un rescate de la UE como le pasó a Irlanda. Si se elige aumentar el déficit nos encontraremos con subidas de impuestos inmediatas para mantener el compromiso de estabilidad presupuestaria.
El presidente electo, Mariano Rajoy, dijo en campaña que no habría dinero público para el sector bancario, pero la única alternativa que le podría quedar para evitar el banco malo es que las entidades más fuertes del sistema absorbieran a las más enladrilladas y esa situación ya se escapa a sus funciones.
Etiquetas: BANCA


2 comentarios:
Al final, por un lado o por otro, siempre nos encontramos que a los ciudadanos no nos sale nada gratis, pero, ¿hay algo que nos salga realmente gratis? Lo que hay que mirar bien, es que lo que paguemos sirva para algo, al menos así el dinero estará bien gastado.
Sanear el sistema financiero tiene su coste, pero se muestra como un paso indispensable para la reactivación del a economía y a creación de empleo.
El problema que tendrá el gobierno será explicárselo a la opinión pública.
Ayudando a los bancos, el beneficio debería repercutir en toda la sociedad. Otra cosa serían las posibles responsabilidades de los banqueros y la forma en que se depurasen.
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