EL VAIVÉN POLÍTICO
Hemos podido oir hasta la saciedad que la crisis financiera vino por la corriente de políticas "neocon" que durante los primeros años del siglo XXI fueron favorecidas por los políticos conservadores.
En una nueva versión del "laissez faire" (dejar hacer) que tradicionalmente ha acompañado a las políticas liberales, se quitó un ojo del sistema financiero confiando en que se autoregularía a sí mismo cuando intuyese peligro de sobrecalentamiento económico.
Por desgracia hemos visto que lo que no es ley, literalmente hablando, no existe a la hora de tomar decisiones económicas y que dejando hacer solo se llega al colapso, ya que el beneficio económico no se rebaja voluntariamente, sino que lo ha hecho al reducirse el tamaño del pastel a repartir.
Tras la caída de Lehman Brothers (detonante máximo de la crisis financiera) se ha visto que la inmensa importancia del sector financiero obliga a tomar todas las medidas de observación y control que sean necesarias para evitar colapsos como el que estamos viviendo. Es decir, no se puede dejar hacer libremente, hay que ser un poco más intervencionista, al menos en este campo.
Sin embargo, esta pérdida de valor de los valores económicos conservadores respecto de la intervención estatal, no ha tenido el mismo sentido respecto de la política fiscal, donde el gobierno español, por imposición externa, ha asumido la estabilidad presupuestaria como prioridad absoluta.
Para llegar a los objetivos de déficit se ha tomado un camino único, reducir gastos. Esto ha venido provocado básicamente por la incapacidad de aumentar los ingresos públicos. Y lo peor respecto de la reducción de gastos viene por parte de los "recortes" del Estado del Bienestar, los que ya se han producido y los que todavía han de venir...
A medio-largo plazo habría sido mucho más beneficioso reducir el déficit fiscal no a través del recorte de gastos, sino a través del aumento de los ingresos. Los ingresos del Estado no van a aumentar significativamente subiendo impuestos, porque el esfuerzo fiscal a exigir a quienes disponen de renta no puede subir en gran medida. Como ya he comentado en algún artículo anterior los ingresos públicos se incrementarán cuando crezca la economía y/o el empleo.
Los políticos son ahora mismo como un boxeador noqueado que no sabe que dirección tomar y espera que suene la campana para descansar en el rincón.
Etiquetas: POLÍTICA ECONÓMICA


2 comentarios:
Siguiendo con el simil pugilístico, los políticos están dando puñetazos al aire hasta que encuentren al adversario, es decir, den con la solución.
Esos puñetazos al aire (por ej. el Plan E) es energía que se gasta y que quita capacidad de recuperación.
Lo malo es como alguno de esos puñetazos al aire de al arbitro.
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