jueves, 8 de septiembre de 2011

LA FICCIÓN SE IMPONE A LA REALIDAD

Podemos separar la economía en dos categorías; una sería la economía real, que es en la que vivimos la grandísima mayoría de los mortales y se compondría de los elementos tangibles que todos conocemos: las empresas, los productos que fabrican, los trabajadores, la maquinaría, los coches, etc. La otra sería la economía financiera, que estaría compuesta por los bancos, las Bolsas, los mercados de deuda, etc.

Que la economía financiera se ponga como contrapunto a la economía real no quiere decir que aquella sea una economía irreal o ficticia, es solo una cuestión de terminología. Todos sabemos lo que es un coche, pero no sabemos cómo es la prima de riesgo por poner un ejemplo, es un concepto abstracto.

Ambas economías se deben complementar; una apoya a la otra y la otra a la una. Y así había sido a lo largo de la historia, salvo alguna excepción puntual en la historia.



Pero en estos momentos estamos viviendo la ruptura más brutal entre ambas economías. La economía financiera, hija de la economía real, se ha revelado contra su progenitora, y podemos ver cada día como es ahora la hija la que impone las normas a la madre (a algun@s esto les sonará...) 

La voracidad de la economía financiera parece no tener límites y resulta que pagar la deduda es prioridad sobre todas las cosas (así lo establece la reforma constitucional aprobada) y el empleo y el crecimiento económico deberán esperar. La economía real se ha convertido así en un obstáculo a eliminar para la economía financiera.

La falta de regulación en los mercados financieros se ha demostrado como el elemento que ha permitido brotar el gen del mal en el ADN de la economía financiera. Se creyó que dejando libres los mercados estos se autorregularían y hemos visto como esto no es cierto, al menos  para los mercados financieros. Y es que cuando el gato no está los ratones bailan.

Algo debió pasar en las primeras reuniones, al inicio de la crisis, del G-20, porque rememorando la frase del presidente Rodríguez Zapatero "íbamos a cambiar a los mercados y los mercados nos cambiaron a nosotros".

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2 comentarios:

A las 8 de septiembre de 2011 a las 6:17 , Anonymous Cizañero ha dicho...

Aquellos que, 'financieramente', se han endeudado todo lo que han querido y más, ahora hay que echarles una mano. Mientras que aquellos que, 'realmente', se endeudan suelen acabar embargados o en la carcel si no pagan. ¿Por qué esa diferencia?

 
A las 8 de septiembre de 2011 a las 8:10 , Anonymous CONSULTORÍA DOÑA BERENGUELA ha dicho...

Los gobiernos saben que dependemos del sector financiero, y por eso están dispuestos a echarles una mano.
Pero si sabían de la importancia de este sector, ¿por qué no lo vigilaron más de cerca? Eso es lo que hay que cambiar.

 

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