martes, 30 de agosto de 2011

LAS PALABRAS SE LAS LLEVA EL VIENTO

Parece muy lejano ya el tiempo en el que España existía el Impuesto sobre el Patrimonio. Era un tributo que surgió a finales de los años 70 y que tenía un carácter extraordinario y temporal, con el fin, sobre todo, de controlar el patrimonio que muchos españoles habían ido ahorrando durante los años en los que no existía un Impuesto sobre la Renta.

Con el tiempo y la llegada de las autonomías, la recaudación de dicho impuesto fue transferido a estas, aunque su regulación permanecía en poder del gobierno de la nación. Y fue por esto por lo que un buen día de 2008 y cumpliendo con su promesa electoral, el gobierno deja sin efecto el tributo. No lo suprimió, de hecho la ley sigue vigente, sino que estableció una bonificación del 100% en dicho tributo, lo que en la práctica eliminó la obligación de presentar el impuesto y de pagar por el mismo.

Este detalle es importante, porque para retomar el tributo sería necesaria únicamente una modificación de la ley existente en lugar de tener que crear una nueva ley, como habría sucedido si se hubiese abolido la Ley del Impuesto sobre el Patrimonio. Y es que en los últimos días vuelve a pender sobre nuestras cabezas la espada de damocles de recuperar este impuesto.



El impuesto sobre el patrimonio se eliminó por ser considerado obsoleto y por haber perdido aquel carácter extraordinario y temporal, ya que la información de que dispone la Agencia Tributaria de nuestros bienes es suficiente como para no tener que realizar una declaración de bienes cada año.

Además el impuesto se había ido trasladando a las clases medias, ya que con la mera tenencia de una segunda vivienda, un negocio propio o unos pequeños ahorros se tenía en muchos casos obligación de liquidar por este tributo.

Nos explican que de retomar el impuesto sobre patrimonio se revisarían esos límites para la obligación de declarar y que solo afectaría a patrimonios por encima de 1,5 millones de euros, esperando con ello recaudar apenas unos 1.200 millones de euros, que servirían para enjuagar en parte el déficit autonómico.

Por mucho que afinen, retomar el impuesto sobre patrimonio sería injusto, básicamente por un motivo, los mayores patrimonios en España están a nombre de sociedades (SICAV, sociedades mercantiles), que esquivarían nuevamente tributar por este motivo.

Otro punto en contra, la inseguridad jurídica y la desconfianza que generaría la vuelta del impuesto cuando se nos justificó tan razonadamente su eliminación.

Y por último; en caso de que se retomase el impuesto sobre patrimonio antes de acabar la legislatura, ¿lo volvería a eliminar Mariano Rajoy ante su más que probable victoria electoral en cumplimiento de sus promesas de reducción de impuestos?

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2 comentarios:

A las 30 de agosto de 2011 a las 1:33 , Anonymous Cizañero ha dicho...

Hecha la ley, hecha la trampa. No se si con esta clase de impuestos se logra recaudar más o, por el contrario, se logra que las empresas lo esquiven en gran parte.

 
A las 30 de agosto de 2011 a las 1:44 , Anonymous CONSULTORÍA DOÑA BERENGUELA ha dicho...

Algo más se recauda, pero exprimiendo a los de siempre, a la clase media.
Y las empresas esquivan este impuesto pero porque así lo decide el legislador. Cada uno mira por su interés, y si nos podemos librar, legalmente, de pagar inmpuestos, lo hacemos.

 

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