VUELVA USTED MAÑANA
Me he permitido copiarle el título al escritor Mariano José de Larra, porque el tema a tratar hoy es el del funcionariado público. Y es que ayer, el presidente de la CEOE, Juan Rosell, declaró que hay que "acabar con los funcionarios prepotentes e incumplidores", así como que el funcionariado es un "colectivo desproporcionado" y que hay que hacerles ver que "no son dueños de su puesto de trabajo".
Me temo que ayer, el señor Rosell hizo unos 4 millones de "amigos", que es aproximadamente el número de funcionarios públicos que existen en nuestro país. Y es que al hablar entre colegas durante una conferencia, le hizo dejarse llevar por los tópicos que recaen sobbre el funcionariado.
Los tópicos son injustos, porque generalizan situaciones y sirven para prejuzgar, pero también es cierto que siempre se basan en situaciones que han surgido y por tanto esconden una parte de verdad.
No creo que los funcionarios sean poco trabajadores, o al menos no peores que los trabajadores de la empresa privada, la diferencia está que en esta última el capital arriesgado no nos pertenece a todos sino a unos inversionistas que deberían preocuparse por su rentabilidad.
Los problemas de la función pública no son responsabilidad de los trabajadores sino de la extemporaneidad de su organización en pleno siglo XXI. Así podríamos señalar los siguientes puntos a mejorar:
- Modernización de la estructura jerárquica. La tendencia moderna es a achatar la pirámide de cargos para agilizar tareas y facilitar los procesos. En la función pública esta pirámide es todavía muy grande y hace que surjan grandes ineficacias.
- Reasignación de recursos. Probablemente no sobren funcioanrios sino que están mal asignados. Hay organismos que no dan abasto y otros en los que sobran recursos. Para esta reasignación sería fundamental una mejora sustancial del siguiente punto.
- Flexibilización de tareas y conocimientos. No es posible que quien haga una tarea en una administración no sea capaz de realizar la misma o parecida función en otro organismo. Una mayor flexibilidad en los puestos de trabajo mejoraría su eficiencia.
- Modernización de la política retributiva. Complementos salariales como el de antigüedad están totalmente desfasados en la administración moderna. No se puede pagar más a alguien por el mero hecho de haber sacado la oposición hace más años.
Todos estos puntos deberían ser complementados con un mayor control de los puestos de trabajo, labor que es competencia del Ministerio de Administraciones Públicas; pero debe resultar más fácil bajar los salarios de todos los funcionarios y que paguen justos por pecadores.
Etiquetas: RECURSOS HUMANOS


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