lunes, 11 de julio de 2011

LA AMENAZA FANTASMA

El PSOE ya tiene a su flamante nuevo candidato oficial para las próximas elecciones generales y con él los puntos principales de su programa electoral, entre los que voy a destacar el que hace referencia a la corrección de desigualdades sociales, es decir, la política tributaria.

Dedicaré los artículos de esta semana a analizar las posibles y/o probables reformas que se prevén en nuestro sistema fiscal y para empezar nada mejor que echar un vistazo al llamado copago sanitario.

Y es que con la intención de racionalizar el gasto en sanidad se está promulgando la necesidad de que los ciudadanos veamos el costo de nuestro sistema sanitario. Parece ser que no hay mejor forma para ello que tener que pagar una cantidad "simbólica" de dinero cada vez que acudamos a la consulta médica.

En primer lugar voy a poner en duda la etimología, ya que de copago nada de nada desde el momento en el que todos los cotizantes a la Seguridad Social ya pagamos mediante nuestras cotizaciones mensuales. Así que en estos casos deberíamos hablar de "repago sanitario".

Para que realmente se pudiese denominar copago el cobro por consulta debería recaer en quienes no cotizan, fundamentalmente niños y ancianos. Espero no ver nunca el día en el que eso ocurra...

En segundo lugar, si lo que se quiere es hacer tomar conciencia a la gente del costo que tiene nuestro sistema sanitario, se me ocurre que lo que se debería "penalizar" son los comportamientos que hacen malgastar los recursos. Se me ocurren dos ejemplos de esta situación.

1. Siempre nos quejamos de que los servicios de urgencias están saturados y que en muchas ocasiones esto es debido a la utilización de este servicio como médico de cabecera. "Me duele la garganta y voy a urgencias, tengo fiebre y voy a urgencias..." El cobro de una cantidad simbólica por el uso de este servicio cuando no se trate realmente de una urgencia mejoraría la calidad del servicio y disminuiría costes a medio y largo plazo.

No estoy diciendo que se cargue todo el costo a quienes acudan a urgencias si no se están muriendo, pero sí el cobro de una cantidad que desincentive a pseudo-hipocondríacos. Nadie que realmente crea que está grave evitará el pago de, pongamos 10.-€, por poner en juego su vida.

2. En muchas ocasiones hay ciudadanos que piden cita a sus médicos pero luego no acuden a dichas citas sin justificación alguna. Esto hace tener que dotar recursos al sistema sanitario que muchas veces quedan ociosos. El cobro de una nueva cantidad simbólica a quienes mantienen estas actitudes ajustaría los recursos médicos a la demanda real.

Tal como hemos oído hablar del copago sanitario, al final no se convertiría en otra cosa que una carga más sobre las clases medias. Las clases bajas quedarían exentas de su contribución por no disponer de recursos y las clases altas disponen de recursos que les permiten pagarse seguros privados.

Por descracia, me temo que se llevará a cabo un "copago sanitario universal" sin tener en cuenta estas ideas y recayendo en su totalidad sobre las clases medias. ¿Qué apostamos?

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2 comentarios:

A las 11 de julio de 2011 a las 9:00 , Anonymous Cizañero ha dicho...

Creo que se ha abusado y se abusa mucho de aquello que nos sale "gratis", y al final alguien tiene que pagarlo.
Me ha gustado eso del repago. Por lo menos es más entendible que la de copago, ¿por qué será?

 
A las 12 de julio de 2011 a las 2:42 , Anonymous CONSULTORÍA DOÑA BERENGUELA ha dicho...

Nada es gratis en su sentido estricto, y como bien dices, Cizañero, alguien tiene que pagarlo. Por eso propongo que el pago se ajuste lo máximo posible a quien malgasta y derrocha lo que pagamos entre tod@s.

 

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