EL RETORNO DE ROBIN HOOD
Robin Hood ha vuelto, pero esta vez en forma de tributo. Un tributo que grave a los ricos para repartirlo entre los pobres. Concretamente se trataría de una tasa sobre las transacciones financieras y que se destinaría a combatir las desigualdades sociales, la pobreza y el cambio climático (una versión mejorada de la Tasa Tobin).
La gran mayoría de las operaciones financieras que se hacen en este mundo globalizado se realizan a un cortísimo plazo (1 día) con un interés más especulativo que inversor. De lo que se trataría es de penalizar estos movimientos para desincentivarlos, ya que no tienen un interés económico real.
Como siempre que surge un tema de este tipo, tiene sus defensores y sus detractores. Los primeros, además de alabar sus bondades bien patentes, afirman que el precio de la tasa no se repercutiría sobre los consumidores (es decir, sobre todos nosotros) al ser un porcentaje muy pequeño (0,05%) y que no gravaría a las operaciones minoristas ni de comercio real.
Los detractores desconfían de que los resultados sean los esperados, sobre todo porque consideran que la pobreza no es un problema de distribución de recursos sino de falta de estos recursos.
Para mí, la única vía posible para que se desarrolle esta Tasa sobre Transacciones Financieras (TTF) es el consenso. Debe de ser un acuerdo global, ya que la economía lo es, porque en el momento que un país no la aplicase sería el refugio de todas estas transacciones especulativas.
Recuerdo que en el comienzo de la crisis, los líderes mundiales se reunían en torno al G-20 con grandes pretensiones reformistas, especialmente en el campo de los paraísos fiscales. La teoría era perfecta, pero la práctica nunca se llevó a cabo.
Al final como reconoció el presidente Zapatero: “Íbamos a cambiar los mercados y los mercados nos han cambiado a nosotros”.
Etiquetas: POLÍTICA ECONÓMICA


2 comentarios:
Si es que ZP como presidente, poca cosa, pero como integrante del club de la comedia, tendría mayor puntuación.
El problema de Zapatero es que, sin tener ni idea de economía, y mal asesorado por el exministro jordi Sevilla, se pensó que tras un cursillo express de 2 horas, era ya economista.
Esto nos ha llevado a una política económica desastrosa. Como cuando llegó la economía iba lanzadá (sin frenos y cuesta abajo), con el piloto automático puesto, dejó que todo siguiese su curso natural, al más puro estilo neoliberal; después añadió unas pizcas de populismo (cheque bebé y deducción de 400.-€), a la manera de la derecha más recalcitrante ¡et voilá!, desastre económico.
Ahora da lecciones en la ONU sobre la mencionada TTF...
En el club de la comedia podría tener mayor puntuación, pero a mí no me hace gracia.
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