EL FIN DE LA SOCIALDEMOCRACIA
“Es el final de la socialdemocracia ibérica”. Tras la derrota de los socialistas españoles en las elecciones autonómicas y municipales y de los portugueses en las generales, se ha podido oír este comentario en diversos medios expresando el fin de una era.
Pero ¿qué es la socialdemocracia? ¿Consiste únicamente en tener una sanidad gratis, una prestación por desempleo y cobrar una jubilación? Creo que a estas alturas ya no. La socialdemocracia ha dejado de ser una ideología o un modelo de estado para convertirse en una manera de vivir y pensar.
Vemos cómo hay gobiernos conservadores en Alemania y Francia, pero la sociedad civil y por tanto la socialdemocracia es muy fuerte. Luego la socialdemocracia puede existir indiferentemente del signo del gobierno. De hecho, los conservadores en España, han asumido en sus políticas lo que se ha llamado estado del bienestar, con no tan mal resultado.
Si redujésemos la socialdemocracia a una mera ideología o a un modelo de estado nos encontraríamos ante el fin de las ideologías, por lo que, a priori, nos daría lo mismo un gobierno conservador que uno socialdemócrata.
Pero la socialdemocracia no es una ideología y no depende de los gobiernos sino de las sociedades. El PSOE debe olvidarse de la socialdemocracia como elemento ideológico diferenciador respecto del PP, porque mientras la sociedad civil no adopte esa socialdemocracia como estilo de vida no existirá tal diferenciación.
Se nos plantean una serie de cuestiones ante este nuevo reto:
¿Qué diferencia entonces la ideología de la manera de pensar? Las relaciones institucionales. La manera de comportarse de los gobiernos con la sociedad civil definirá el futuro de la socialdemocracia, y el primero de los grandes partidos españoles que lo entienda, ganará una importante batalla.
¿Cuál es la mejor manera de crear una sociedad civil potente? En primer lugar potenciar las asociaciones más importantes que existen en nuestra sociedad, los sindicatos. Estos necesitan una reforma para recuperar el prestigio social perdido.
Pero la cosa no se detiene en los sindicatos. La creación de todo tipo de asociaciones y fundaciones, que se autofinancien en su mayor pare, fortalecería la conciencia social de estado.
¿Qué ventajas nos depararía asumir una auténtica socialdemocracia conformada por una sociedad civil fuerte? Una grandísima cohesión social ante futuras crisis. Porque crisis económicas siempre habrá, la diferencia estará en cómo se afronten.
Etiquetas: POLÍTICA ECONÓMICA


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