LA GRAN FAMILIA
Hace unos meses el presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, se enfrentaba a una campaña mediática de revisión de su patrimonio y del de su familia. Todo aquello pasó sin mayor consecuencia que el tiempo dedicado al tema para no llegar a ninguna parte.
Ahora el señor Bono, que en aquel momento sacó pecho como referente de la transparencia patrimonial, quiere pedir más transparencia para el resto de diputados en su volumen de patrimonio. Pero me temo que se refiere únicamente al patrimonio de sus señorías, sin tener en cuenta las posibles vinculaciones.
Todas las empresas, en virtud del régimen de operaciones vinculadas, deben andarse con mucho cuidado en las operaciones que realizan con ciertas personas o entidades con las que se considera que tiene vinculación (cónyuge, padres, hijos, hermanos, etc.).
Estas operaciones deben ser perfectamente documentadas y explicadas por las empresas, para justificar su realización y su precio. ¿Por qué no aplicar las mismas reglas de vinculación a nuestro poder legislativo?
Seguramente que no existe una voluntariedad en el aprovechamiento de ser familiar de algún diputado, pero debemos admitir que sí existe un aprovechamiento involuntario. No es lo mismo tener un despacho de abogados siendo un anónimo normal y corriente, que si ese anónimo además es “hijo de” o “cuñada de”.
En ningún momento estoy proponiendo prohibir a las familias de los cargos políticos el poder dedicarse a los negocios que estimen oportunos o que más les gusten, pero sí que creo que se debe dar cierta información para controlar esas operaciones. Lo mismo que para las empresas, insisto.
Después de todo, ya el señor Corleone sabía de la gran importancia de “la familia” para los negocios.
Etiquetas: POLÍTICA ECONÓMICA


2 comentarios:
Siempre se tiende a barrer para casa
Pero si se sabe que esa información está a disposición de todo el mundo, el barrido será menos exagerado ¿no?
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