CRECIMIENTO O AUSTERIDAD
Con el inicio de la crisis las autoridades económicas debieron tomar una decisión; la elección entre crecimiento económico o austeridad. Todos sabemos cuál fue la opción elegida.
El argumentario para justificar la elección fue sencillo: hemos vivido por encima de nuestras posibilidades (como sociedad), gastando y endeudándonos sin control; ahora, para revertir esa situación deberemos reducir nuestros gastos y las cuentas macrocontables (déficit, endeudamiento) se reequilibrarán.
Sin embargo, tras varios ejercicios consagrados a la austeridad, no sólo no hemos conseguido equilibrar nuestras cuentas (el déficit sigue superando ampliamente al presupuestado y la deuda pública está en el máximo de los últimos 100 años) sino que dicha austeridad ha sometido a la población a un nivel de sufrimiento insostenible, acuñándose el término austericidio para definir el resultado que ha producido la política de recorte económico.
Pero ¿qué ha fallado en la teoría de la austeridad económica como solución a la crisis? ¿Por qué, aun reduciendo el gasto público de manera brutal, no se ha conseguido equilibrar la contabilidad nacional?
A priori, si adaptamos la receta de la austeridad a nuestra economía doméstica, puede parecer el camino lógico para reequilibrar nuestras cuentas. Pero ¿podemos considerar acertada la misma receta para la macroeconomía?
Como ya he dicho alguna vez la economía es una ciencia social, lo que quiere decir que se ve influenciada por el comportamiento de la sociedad en general. Esto, traducido a la macroeconomía, nos daría que la exagerada austeridad económica será causa, muy probablemente, de un estrangulamiento económico; es decir, entraríamos en una espiral de recesión económica.
Así hemos comprobado como una drástica reducción del consumo público (paralización de la obra pública, reducción de salarios del funcionariado público) ha reducido no sólo dicho consumo público sino también el privado, siendo el efecto negativo sobre este último mucho mayor que el ahorro obtenido (a esto se le llma en economía efecto multiplicador).
Pensemos el efecto que puede haber tenido la supresión de la paga extra navideña a los funcionarios. Dicha paga solía destinarse íntegramente al consumo debido a las fechas en que se cobra. Si, aproximadamente, uno de cada cuatro asalariados trabaja como funcionario supone una reducción previsible del 25% en el consumo de la campaña navideña con el correspondiente efecto en la actividad económica y el empleo. A menor actividad económica y empleo, menor será la recaudación obtenida vía impuestos; y así sucesivamente.
Vimos como al principio de la crisis, el denostado Plan E, no sirvió de estímulo para el crecimiento económico. Dijimos entonces que el Estado ya no tenía capacidad económica suficiente para ser la tabla de salvación mediante el estímulo al crecimiento de la economía. Ahora vemos que la contención en el gasto público lastra las pocas posibilidades de un cambio de rumbo en la economía española.
¿Cuál es la conclusión que podemos sacar de todo esto? La rigidez del gasto público. Esta rigidez requiere de un cuidadoso manejo de las políticas fiscales de gasto y la búsqueda del incremento de los ingresos públicos para equilibrar las cuentas públicas. A su vez se hacen necesarias reformas en la Administración Pública que mejoren la eficiencia de los recursos asignados.
En resumen; crecimiento sí, austeridad no; dicho de otro modo; reformas sí, recortes no.
Etiquetas: POLÍTICA ECONÓMICA


2 comentarios:
Sube el iva, suben los precios, bajan los sueldos, quitan las pagas extras... ¿Tan malo sería probar un mes o dos a hacer lo contrario a ver qué pasa?
Donde me dices "mes" ponme mejor "año" que es una medida más visible en política presupuestaria.
Ciertamente con las cuentas de 2012 cerradas el gobierno ya nos ha dad una cifra de déficit del 6,7% del PIB; aunque los mismos datos nos indican que la reducción del déficit respecto del año anterior han venido más por el recorte de gastos que por el incremento de los ingresos que ha sido bastante escaso (a pesar de las subidas de impuestos). Además ya se observa que se han pospuesto devoluciones tributarias al mes de enero de 2013, lo que ha "maquillado" la cifra de déficit en un 5.000 millones de euros; lo que habría llevado el déficit al 7,2% del PIB.
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