lunes, 25 de abril de 2011

HASTA QUE LA HIPOTECA LOS SEPARE

El Tribunal Supremo ha dictaminado que la hipoteca tras un divorcio se debe pagar al 50% por cada uno de los cónyuges.

Por supuesto estamos hablando del caso más típico; matromonio casado en gananciales en el que ambos cónyuges figuran por igual en la compra de la vivienda; y siempre que no se disuelva dicha sociedad de gananciales.


Parece justo que se pague en función de la propiedad y se supone que la pensión compensatoria entre cónyuges es para pagar los gastos que cada uno pueda tener, entre ellos la hipoteca de la vivienda.

Sin embargo la situación es compleja, porque en la praxis no nos econtraremos con dos casos iguales: distintos niveles de ingresos, hijos, etc. Las circunstancias personales harán que se vaya fijando una jurisprudencia en función de cada caso. La misión de las leyes es regular un caso general y, después, deben ser los jueces los que ajusten la ley a las ituación personal de cada caso.

El criterio mantenido ahora por el Tribunal Supremo debería ser un elemento para afinar un poco más a la hora de contraer matrimonio, al menos en el campo de régimen matrimonial y de la adquisición de la vivienda conyugal. La separación de bienes, en general, está mal vista; parece un indicio de falta de confianza entre cónyuges, pero si el modelo social y familiar ha cambiado deberíamos valorar la opción de la separación de bienes como régimen matromonial genérico.

Por otra parte, nada obliga a comprar la vivienda ni a hacerse cargo de la hipoteca al 50%. Sería más lógico hacerlo en función del nivel de ingresos de cada cónyuge; aunque sí que es cierto que los ingresos de una persona no son algo constante a lo largo de la vida...

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2 comentarios:

A las 25 de abril de 2011 a las 7:08 , Anonymous Cizañero ha dicho...

Muy atinado el título y la fotografía. Quien pudiera pensar los quebraderos de cabeza que supone hoy en día casarse. Bien me parece pagar la hipoteca al 50%, siempre que las dos personas puedan. Y si no, a proporción con su sueldo. Al fin y al cabo cuando no puedes hacerte cargo de una casa, la vendes.

 
A las 26 de abril de 2011 a las 1:49 , Anonymous CONSULTORÍA DOÑA BERENGUELA ha dicho...

Los quebraderos de cabeza no vienen por casarse sino más bien por divorciarse. La solución más justa parece disolver rápidamente la sociedad de gananciales, pero para eso hay que ponerse de acuerdo entre la expareja, he ahí el problema. El Tribunal solo ha actuado ante la falta de acuerdo con una decisión salomónica.

 

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