CUIDADO, QUE DA CALAMBRE
La gran inestabilidad política en Oriente Medio no da tregua al precio de los carburantes, antes al contrario, la subida de precios de gasolina y gasóleo se está acentuando en las últimas semanas y la aplicación del denominado como "céntimo sanitario" en muchas comunidades no hace otra cosa si no agravar la situación.
España tiene una enorme dependencia energética del exterior, por lo que sería recomendable una política energética clara que encarase esta situación. Por desgracia los últimos años son una muestra de la ausencia de claridad de ideas.
Un claro ejemplo de la desastrosa política energética que estamos sufriendo ha sido la reciente sentencia del Tribunal Supremo que obliga al Ministerio de Industria a revisar las tarifas de manera retroactiva desde el mes de octubre.
El fallo del Supremo viene a cuenta del conocido como bono social, una rebaja en el precio de la luz para familias con economías precarias. En su momento el ministerio decidió que la rebaja del precio fuese a costa de las empresas eléctricas, y el tribunal les dice que nones, que ese precepto es arbitrario y se debe abonar a las eléctricas lo que se les debe.
Pero no es el único quebradero a costa de la factura eléctrica. En los gobiernos de Aznar, con la intención de evitar las subidas bruscas en el recibo de la luz, se decidió que cuando estas se produjesen solo fueran absorbidas en una parte por el consumidor, quedando el resto conformando lo que se ha denominado como déficit tarifario. Este déficit es la parte del precio de la luz que los consumidores no pagamos y que en la actualidad se estima en unos 27.000 millones de euros.
A juzgar por el carpetazo dado a las primas a las energías renovables parecería que estas son las grandes causantes del déficit tarifario, pero investigando un poco en la factura de la electricidad podemos averiguar que todos los meses cada consumidor contribuye a las ayudas al carbón, al pago de indemnizaciones por la moratoria nuclear y otros conceptos de dudosa relación directa con el consumo eléctrico.
En su momento se rechazó el establecimiento de nuevas centrales nucleares y ahora que España se había posicionado como un país líder en tecnología de energías renovables, una decisión política las estigmatiza perdiendo la oportunidad de seguir desarrollando el sector.
En resumen, ni nucleares ni renovables. ¿De dónde saldrá la energía para consumir? Pues saldrá, y de hecho hace mucho tiempo que ya sale, de Francia, lo que encarece el kw/h. Casualmente el precio de la electricidad en Francia es la mitad que en España.
Etiquetas: POLÍTICA ECONÓMICA


2 comentarios:
Nos gastamos un pastón en energías renovables para luego comprar la energía (nuclear, que aquí no queremos) a Francia. Según he leído, nuestros vecinos tienen como unas 60 centrales nucleares, mientras que aquí solo unas 6. Hhhnnn... ¿será por eso que pagan menos? Y ante el riesgo de un accidente nuclear, dudo mucho que los pirineos nos protejan.
Basta recordar el accidente en Chernobyl, que no se conoció hasta que 48 horas después de la explosión se empezaron a detectar altos niveles de radiación ¡en Suecia!.
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