PRIMER PARCHE
Se acaban de cumplir 100 días del gobierno Rajoy y parece buen momento antes de las vacaciones de Semana Santa de parar, coger aire y mirar atrás. Una cosa no le podemos negar al gobierno, su actividad legisladora frenética en estos tres meses.
El gobierno se estrenaba a finales de diciembre y nos dejaba como despedida del año 2011 un Real Decreto ley (20/2011) de medidas urgentes en materia presupeustaria, tributaria y financiera. Un parche para empezar el año 2012.
El parche se justificaba por la inexistencia de presupuestos para el ejercicio 2012. Curiosamente con España en el ojo del huracán de la crisis, con los mercados escrutando cada detalle de nuestra economía nos encontrábamos huérfanos de presupuestos.
Los presupuestos se erigen como norma fundamental en un momento en el que nos jugamos todas nuestras cartas a la baza de la estabilidad presupuestaria. En diciembre ya se barruntaba que habría un fuerte desvío en las cuentas públicas respecto del compromiso adquirido, como así fue, por lo que no bastaba con una mera prórroga de los presupuestos anteriores para iniciar 2012.
Al mismo tiempo para conseguir una consolidación fiscal tan radical como la que requieren las cuentas públicas españolas las actuaciones no podían venir únicamente por el lado del recorte del gasto, sino también por un incremento de los ingresos, es decir, una subida de impuestos.
El principal recorte de gastos vino de la mano de la congelación salarial para los funcionarios junto con una reducción de la oferta de empleo público. Además se limitaba el incremento de las pensiones a un 1% y solo para las más bajas.
Por el lado de los ingresos la parte del león se la lleva el IRPF con incrementos que llevaban los tipos impositivos máximos a los que tradicionalmente se asocian a los países con mayores y/o mejores estados del bienestar.
En resumen, seguimos haciendo gala de improvisación. No es que esté en contra de la capacidad de improvisar, todo lo contrario, es un recurso que puede dar un valor añadido, pero el problema es que desde hace muchos años la improvisación se está mostrando como la única baza para afrontar los problemas. Así lo hizo el anterior gobierno durante toda la legislatura con la connivencia directa o indirecta de la oposición (la recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio ha sido mantenida por el nuevo gobierno).
Este Real Decreto ley intentaba devolver la confianza en España a los mercados, pero hay que ser iluso para creer que se recuperaría con un parche legislativo.
Etiquetas: POLÍTICA ECONÓMICA


2 comentarios:
Los parches, en principio, deberían ser temporales y aprender de ellos para no repetir errores.
Aquí el problema es que los parches son temporales pero continuos. Es decir, cada gobierno quita el parche del otro y pone el suyo propio, prorrogando sine die los fallos estructurales. Así nos luce el pelo.
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