¿HACÍA FALTA YA UNA HUELGA GENERAL?
No han pasado ni 3 meses desde que se constituyó el nuevo gobierno y ya tienen convocada su primera huelga general. El elemento detonante para los sindicatos convocantes ha sido la reforma laboral redactada el mes pasado y aprobada por el parlamento español.
El mercado de trabajo español es el que más se ha deteriorado (con mucha diferencia) durante esta crisis. Ello se explica por la rigidez que presentan, sobre todo para autónomos y pequeñas empresas, las condiciones impuestas por los convenios colectivos en materia de funciones, horarios, salarios, etc.; y que han obligado a ajustar costes vía despidos.
La reforma aprobada pretende flexibilizar las relaciones laborales, lo que a la fuerza trae unas consecuencias, entre otras podríamos destacar:
- Reducción de la indemnización por despido.
- Favorecimiento de la flexibilidad en la organización del trabajo.
- Posibilidad de descuelgue salarial.
La reducción de la indemnización por despido ya se había iniciado indirectamente en la anterior reforma laboral al ampliar los supuestos para el despido objetivo, por lo que esta nueva reforma se limita a ahondar en el mismo proceso incluyendo medidas directas sobre la cuantía de las indemnizaciones.
Es curioso, pero se ha levantado una mayor preocupación por el abaratamiento del despido que por la facilitación en el reingreso en el mercado de trabajo, cuando la indemnización que se cobraba antes, en la abrumadora mayor parte de los casos, no servía como puente hasta la jubilación.
Por otra parte, la rigidez que existía en las empresas para cambios de horarios o de funciones dentro de las mismas era un elemento obsoleto cuando la economía globalizada exige continuos procesos de mejora y adaptación al mercado.
El punto más polémico, en mi opinión, es la posibilidad del descuelgue salarial. Es decir, que la empresa pueda reducir los salarios del convenio hasta el salario mínimo interprofesional. Y quizá por ello requeriría de un ajuste legislativo para evitar drásticas bajadas de sueldos y con carácter indefinido.
El secretario general de UGT, Cándido Méndez, ha advertido sobre la permanencia más allá de la crisis económica de los cambios que trae la reforma laboral; punto este del todo lógico, ya que en realidad no podremos ver por completo las bondades de esta reforma hasta que vivamos una nueva crisis (recordemos que hemos dicho que se quiere evitar el tremendo deterioro del mercado laboral español en los momentos de crisis).
Mi consejo para los sindicatos sería ver las oportunidades que presenta la reforma laboral para su papel como agente social. La flexibilidad en las condiciones de trabajo impuesta exigirá a empresarios y trabajadores a una capacidad de negociación a la que no están acostumbrados, y aquí es donde los sindicatos deberán servir de contrapeso al empresario mediante el asesoramiento a sus afiliados. Asimismo, la nueva situación del mercado de trabajo, ha de incitar a los trabajadores a afiliarse sindicalmente.
Con toda probabilidad vamos a asistir a un aumento de los procesos judiciales laborales por esta falta de costumbre de llegar a acuerdos y porque habrá muchos empresarios torpes que intentarán imponer condiciones de trabajo "dickensianas" aprovechando el río revuelto. Pero confío que con el tiempo las cosas deberían ir calmándose como tónica general.
En cualquier caso, considero prematura la convocatoria de huelga y parece que se tratase más de una huelga preventiva. ¿Qué pensarían los sindicatos de un empresario que despidiera siempre a sus trabajadores durante el período de prueba? El gobierno actual, nos guste mucho poco o nada, está en período de prueba, así que vamos a dejarle trabajar y cuando tengamos en las manos resultados contrastables ya veremos si se justifica socialmente una convocatoria de huelga.
Etiquetas: POLÍTICA ECONÓMICA


2 comentarios:
Hay que reclamar con hechos contrastados, como bien dice, y no con adivinaciones. Además, si el gobierno se equivoca, puede rectificar (aunque sea tarde) pero, ¿y si los equivocados son los sindicatos?
Pues no sé si los sindicatos podrían rectificar o no, pero sería un nuevo golpe para su imagen ante la sociedad.
Los sindicatos, como agente social, son imprescindibles en nuestra sociedad, por eso es tan importante que cuiden con mimo sus actuaciones.
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