EL GRIFO DEL DINERO
Seguimos hoy con el balance a los primeros 100 días del gobierno de Mariano Rajoy, y hoy echamos un vistazo a otro de los puntales de las reformas económicas que se están realizando, la reforma financiera.
En muy poco tiempo en España hemos pasado de presumir de sistema bancario a poner a este en el centro de la diana de todos nuestros problemas. Es cierto que hubo muchos excesos en la práctica bancaria, pero si el Banco de España hubiese actuado con más celo no se le habrían desmandado tanto los "chiquillos".
El gobierno se encontró pronto en una encrucijada ¿debería limpiar el sistema con la creación de un llamado banco malo que aglutinase todos los activos no recomendables (los provenientes del ladrillo, fundamentalmente) u obligar a que cada entidad sanease su balance?
Realmente podríamos decir que nunca existió tal dilema ya que crear un banco malo implicaría o un mayor endedudamiento o un mayor déficit público, cuando durante toda la campaña electoral el ahora presidente se hartó de decirnos que no habría dinero público para sanear la banca. Así que la reforma se centró en que las entidades bancarias saneasen balances por sus propios medios, pudiendo para ello acudir a préstamos públicos y/o fusiones entre entidades. El objetivo, hacer desaparecer entidades zombies que no sean capaces de dar crédito al mercado.
Esta reforma financiera, que pasó bastante desapercibida para los medios de comunicación, seguramante sea la reforma más importante de las que ha realizado hasta ahora el gobierno. El papel del sistema bancario como intermediario económico es fundamental ya que es quien hace fluir el dinero. Ahora mismo tenemos las cañerías atascadas y muchas empresas mueren de sed.
La reforma financiera se centra en obligar a devaluar los activos inmobiliarios en manos de los bancos con la idea de que ello permita: a) tener una idea ajustada al valor de mercado de la estructura económica de los balances bancarios, y b) permitir que el stock de viviendas que poseen las entidades financieras salgan al mercado a su valor de mercado.
El punto a) es de obligado cumplimiento, en la reforma se dice a los bancos cómo deben valorar sus activos financieros; pero el punto b) no está tan claro, los bancos pueden no ver una necesidad imperante de liquidar con tanta rapidez sus inmuebles una vez que en el balance ya aparecen reflejados a su valor de mercado. Si este punto b) no se cumple la banca no aligerará peso y seguirá lastrado el crédito. ¿No le faltó a la reforma financiera asegurarse de que los bancos debieran desahecerse de parte de sus activos inmobiliarios?
Curiosamente, en su tramitación parlamentaria, por una vez y sin que sirva de precedente, esta reforma tuvo el consenso de los dos grandes partidos. Como dije antes la reforma financiera es la piedra filosofal para retornar a la senda de crecimiento económico, las otras reformas (por ejemplo la laboral) son un mero acompañamiento a la financiera y que empezarán a tener sentido una vez que tenga éxito esta.
Etiquetas: POLÍTICA ECONÓMICA


2 comentarios:
Más que un banco malo, lo que hay que crear es un banco bueno... bueno para todos.
Yo me conformo con que los bancos que haya sean capaces de llevar a cabo su labor de intermediario financiero.
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