lunes, 5 de septiembre de 2011

LOS RICOS ¿TAMBIÉN LLORAN?

En EEUU, Francia y Alemania se han unido grupos de ricos para pedir que les suban los impuestos, al menos temporalmente, y poder así contribuir a reducir el déficit de sus gobiernos.

No sé la repercusión que tal propuesta habrá tenido en sus respectivos países, pero En España parece impensable que algo parecido llegue a producirse. ¿Son los ricos españoles más insolidarios que los de otros países? Creo que no, pero también me parece que existen ciertos factores diferenciadores que hacen inverosimil una propuesta de subida fiscal.

Culturalmente existe en España un gran temor al fisco que tampoco Hacienda se ha esforzado en rebajar. Son muchas las ocasiones en las que el criterio fiscal de Hacienda se enreda en discutibles interpretaciones legales más que en la realidad económica del hecho imponible, y esto crea inseguridad en el contribuyente.



Por otra parte, ¿tendría un efecto real en la recaudación a las clases más ricas el establecimiento de impuestos específicos para ellas? Podemos decir que no. Las clases ricas van a disponer de medios para ir trasladando progresivamente su mayor carga fiscal hacia asalariados y pensionistas que son los contribuyentes típicos de nuestro sistema fiscal.

Me explicaré. Imaginemos una persona con un gran patrimonio inmobiliario y dueña de varias empresas. Ese patrimonio inmobiliario (pisos, locales, etc.) es para arrendar, así que la subida fiscal extraordinaria la irá trasladando paulatinamente al precio por el que arrienda los inmuebles para no perder poder adquisitivo. Las empresas que posee también van aumentando el precio de sus productos y servicios hasta enjuagar la factura fiscal a las calses altas. Esos pisos, productos o servicios llegan con su subida de precios a los consumidores últimos, en su mayoría asalariados y pensionistas.

El próximo gobierno que entre en noviembre debe ir considerando la idea de reformar el sistema fiscal con  cuatro objetivos a cumplir:
  1. Luchar contra el fraude fiscal. De momento solo han tenido éxito las campañas de lucha contra el fraude que se pueden hacer desde los despachos, pero deberían plantearse la inspección tributaria in situ, es decir, en empresas, inmuebles arrendados o no, etc. Aunque no logren detectar el fraude fiscal en el momento sí que existiría un factor psicológico importante con el que mucho defraudador regulizaría voluntariamente su situación.

  2. Evitar las escapatorias legales. Por ejemplo, ante un nuevo Impuesto sobre Patrimonio, se evitaría este tributo constituyendo sociedades que fuesen titulares del patrimonio personal.

  3. Suprimir los casos notorios en los que una renta alta se beneficia frente a una baja. Por ejemplo en el Impuesto de Sucesiones, en el que, la bonificación del 99% en la cuota existente en muchas autonomías, se aplica por igual con indiferencia del patrimonio que se transmite.

  4. Eliminar la dependencia tan alta que existe de la recaudación respecto del ciclo económico. Así nos evitaríamos profundos déficit fiscales por la caída en picado de los ingresos en tiempos de recesión económica como el que vivimos.

Una vez hecho esto, el gobierno solo debería ajustar la presión fiscal a nuestro nivel de renta y realizar los presupuestos acorde a estos ingresos.

La mejor receta para todo esto es una subida de impuestos indirectos y concienciarnos de que los estados modernos se basan, fundamentalmente, en las clases medias.

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2 comentarios:

A las 5 de septiembre de 2011 a las 4:56 , Anonymous Cizañero ha dicho...

¿Hay algún tipo de impuesto que no pueda ser repercutido a terceras personas? porque así parece que llegamos al mismo punto, y es que paguen siempre los mismos (los que no son ricos).

 
A las 5 de septiembre de 2011 a las 5:00 , Anonymous CONSULTORÍA DOÑA BERENGUELA ha dicho...

La filosofía de los impuestos indirectos hace que se repercuten al consumidor final, por lo que este ya no puede pasarlos a otra persona.
El impuesto indirecto por excelencia es el IVA, pero también son los impuestos especiales de la luz, gasolina, tabaco, alcohol...

 

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