ECCE HOMO O EL COSTE DE LO QUE ES GRATIS
El verano (y sobre todo el mes de agosto) es tiempo de asueto, ya que la huída en avalancha de los veraneantes deja a los que permanecen en sus puestos de trabajo en una situación de relajo generalizado.
Esta relajación se puede ver también en la información que nos ofrecen los medios durante esos días y el ejemplo más claro de "suceso agostí" lo hemos tenido con la historia de la restauración del Ecce Homo de la Iglesia de Borja, Zaragoza.
En verdad el tema es insulso, ya que se trata de una obra menor que ni siquiera estaba catalogada, pero la falta de temas considerados importantes por los periodistas, ha conformado nuevamente en folletín lo que debería ser anecdótico y pasar desapercibido para el público en general.
Sin embargo este episodio me sirve para poder ir un poco más allá en un asunto que durante años ha ido calando en la sociedad española y esto es la aparente pérdida de valor que tiene el sector servicios. Recordemos que el culebrón del Ecce Homo comenzó al confiar la restauración del cuadro a una mujer octogenaria aficionada a la pintura y que no cobraría por hacerlo. El problema no ha residido en su avanzada edad sino en la falta de profesionalidad para realizar el servicio encargado.
Decía el genial Antonio Machado que "es de necios confundir valor y precio", y en la sociedad española se está asentando esta confusión. El elevado fraude fiscal esconde a pseudo-profesionales que rebajan los precios y reducen con su comportamiento la sensación de valor que deben llevar los servicios. Pero los servicios prestados por profesionales llevan un valor añadido de garantía.
Puedo llevar mi coche a reparar a un taller en el que me harán una factura que me garantizará la calidad del servicio prestado así como una cobertura frente a un fallo en la reparación; o puedo jugármela y confiar en que un supuesto mecánico abra el motor de mi coche y cambie piezas (o diga que las cambia) sin garantizarme que la reparación tenga una fiabilidad mínima con el peligro añadido de que podemos estar arriesgando nuestra vida y la de nuestros acompañantes en el próximo desplazamiento. ¿Dónde ir a buscar responsabilidades en este último caso? Esto mismo es aplicable a cualquier tipo de servicio.
Ya sé que acudir a un profesional no es garantía absoluta de un servicio bien realizado (siempre hay malos profesionales o errores involuntarios en la prestación de servicios), pero me aseguraré la posibilidad de una reclamación con todo el apoyo de la legislación vigente.
A todos nos cuesta pagar más, sobre todo con la situación económica que estamos atravesando, pero recordemos el refrán que dice que "lo barato sale caro". La sabiduría popular sigue siendo insuperable.
Etiquetas: EMPRESAS


2 comentarios:
Y ¿a qué profesional acudimos para que "restaure" con garantía esta nación aun llamada España? Porque esta clase política que tenemos deja mucho que desear.
En Italia acudieron al tecnócrata Mario Monti y les sirvió para tomarnos la delantera en la carrera para evitar el rescate.
Precisamente ese cambio de posiciones entre Italia y España ha hecho sobrevolar la amenaza de los "hombres de negro".
En realidad me temo que ni los tecnócratas ni los "hombres de negro" lograsen restaurar el problema estructural a nivel de administraciones que tiene España (tampoco sería su misión).
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