¡MÁS MADERA!
La semana pasada el Banco Central Europeo (BCE) rebajó los tipos de interés al nivel histórico del 1% y comentamos en este blog http://econonius.blogspot.com.es/2012/07/lluvia-de-dinero.html que por sí sola esta medida no tendría ninguna repercusión considerable ni positiva ni negativa en la economía española y esperábamos nuevas decisiones políticas que incentivasen el crecimiento económico y el empleo.
Tras la bajada de tipos del BCE la reunión del Eurogrupo nos aportó una buena noticia, la concesión de un período de gracia de un año para cumplir con el objetivo de estabilidad presupuestaria, lo que suponía un poco de aire para la asfixiada economía española. ¿Un gol por toda la escuadra a Alemania y sus políticas de austeridad?
La comparecencia de ayer del Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el Congreso de los Diputados demuestra que el gol fue en propia puerta. El añito extra para solucionar el déficit público es a cambio de todos los "ajustes" anunciados ayer, a saber:
Se argumenta que no se puede hacer otra cosa, pero ¿tenía otra opción el gobierno? Sí, la audacia. Las reformas estructurales (que no los recortes) otorgarían confianza a los prestamistas para que el dinero retornase a la economía de España.
Una profunda reforma de la Administración (ayuntamientos, diputaciones, autonomías, estado central) que la simplifique y la haga sostenible económicamente. A la vez sería deseable que la reforma se llevase a cabo con la mayor premura posible, ya que el recorte en el número de concejales anunciado ayer no tendría lugar hasta el año 2015 en que se habrán de convocar elecciones municipales.
Una reforma tributaria que redistribuya el esfuerzo fiscal más proporcionalmente entre los ciudadanos, reduciendo la excesiva dependencia del sistema basado en la presión sobre las clases medias (trabajadores y autónomos). Se trataría en fin de no perder capacidad recaudatoria, pero que esta recaiga sobre espaldas más anchas.
Una ley de emprendedores, prometida por el gobierno desde hace meses, que facilite la creación y mantenimiento de empresas y disponga de una serie de medidas low-cost para la mejora de la competitividad.
Los socios europeos le han entregado la pistola al gobierno de España, ahora este ha decidido dispararse en la pierna sin tener preparado el vendaje para detener la hemorragia ni las muletas para seguir caminando.
La comparecencia de ayer del Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el Congreso de los Diputados demuestra que el gol fue en propia puerta. El añito extra para solucionar el déficit público es a cambio de todos los "ajustes" anunciados ayer, a saber:
- Subida del IVA y de impuestos especiales-medioambientales.
- Supresión de la deducción por adquisición de vivienda.
- Supresión de la paga extra de Navidad a los funcionarios y menos días libres.
- Reducción de la prestación por desempleo desde el séptimo mes.
- Reforma de las pensiones.
- Reducción de un 30% de concejales.
- Recorte de 600 millones de euros en el gasto de los ministerios.
- Recorte del 20% en las subvenciones a partidos políticos y sindicatos.
Se argumenta que no se puede hacer otra cosa, pero ¿tenía otra opción el gobierno? Sí, la audacia. Las reformas estructurales (que no los recortes) otorgarían confianza a los prestamistas para que el dinero retornase a la economía de España.
Una profunda reforma de la Administración (ayuntamientos, diputaciones, autonomías, estado central) que la simplifique y la haga sostenible económicamente. A la vez sería deseable que la reforma se llevase a cabo con la mayor premura posible, ya que el recorte en el número de concejales anunciado ayer no tendría lugar hasta el año 2015 en que se habrán de convocar elecciones municipales.
Una reforma tributaria que redistribuya el esfuerzo fiscal más proporcionalmente entre los ciudadanos, reduciendo la excesiva dependencia del sistema basado en la presión sobre las clases medias (trabajadores y autónomos). Se trataría en fin de no perder capacidad recaudatoria, pero que esta recaiga sobre espaldas más anchas.
Una ley de emprendedores, prometida por el gobierno desde hace meses, que facilite la creación y mantenimiento de empresas y disponga de una serie de medidas low-cost para la mejora de la competitividad.
Los socios europeos le han entregado la pistola al gobierno de España, ahora este ha decidido dispararse en la pierna sin tener preparado el vendaje para detener la hemorragia ni las muletas para seguir caminando.
Etiquetas: POLÍTICA ECONÓMICA


2 comentarios:
Yo recortaría más las subvenciones a partidos políticos y sindicatos ¡¡¡HASTA EL 80%!!!, para así "incertivarlos" y traten de hacer las cosas mejor.
A este paso vamos a tener que aprender a vivir como el homo antecessor (eso si no nos queman los montes).
Si el presidente del gobierno cree que reduciendo en un 10% la prestación por desempleo se incentiva a la búsqueda de un nuevo empleo, por el mismo razonamiento si elimina la prestación del todo se incentivaría mucho más a los parados para que buscasen empleos.
Como bien dices, incentivemos a políticos y "otras hierbas" a trabajar más con su propio meñtodo, reduciendo sus nóminas.
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio