EL NEGOCIADOR
Apenas han pasado 10 días desde que se anunció el acuerdo para el rescate de la banca española y la presión de los mercados no deja de aumentar sobre la deuda pública española. Así lo que se nos vendió como una solución que era buena para España se ha convertido en una vuelta más del garrote vil al que parece condenada nuestra economía.
Ya comentamos en este blog que el desconocimiento de las condiciones concretas del futuro rescate no ayudaba a otorgar tranquilidad financiera, sobre todo por las diferencias de criterios para dichas condiciones mostradas entre rescatantes y rescatados.
El presidente de los rescatados; Mariano Rajoy, quiso hacer ver que el rescate iría directamente sobre la banca, sin afectar a la deuda soberana española. Sin embargo los rescatantes, la zona Ero, que son quienes han de poner el dinero, negaban tal posibilidad arguemtnando que los tratados económicos del euro impiden hacerlo así; y que el dinero debería pasar por el estado antes de poder llegar a los bancos, tal como se ha hecho con los rescates de los otros países.
El matiz, que nos podría parecer banal, es el detonante de que la prima de riesgo esté más disparada que nunca. Con las actuales condiciones que impone la Euro Zona (que el dinero vaya el estado y este lo redirija a la banca), se mezclan dos conceptos distintos, el riesgo bancario y el riesgo soberano, que es lo que nos está pasando y que aumenta la desconfianza en la solvencia de nuestro país.
Sin embargo, si el dinero fuese directamente a la banca sin pasar por el tamiz del Banco de España como desea Rajoy, se liberará de cierta presión de los mercados al Tesoro Público que verá aligerada su carga a la hora de buscar financiación en los mercados.
Nos encontramos nuevamente ante otro "defecto de forma" de la Unión Europea que debería ser corregido lo antes posible, aunque todos sabemos ya la dificultad para tomar decisiones rápidas de las instituciones europeas. Y existe otro motivo para que la canciller Merkel y sus ad-lateres sigan obstinándose en no modificar las vías del rescte; una modificación de las mismas obligaría a revisar los rescates de los otros países.
Al menos el presidente español ha contado con el apoyo del G-20 (el grupo de los 20 países más industrializados) y concretamente del presidente Obama para que finalmente la ayuda acuda directamente a socorrer al sector financiero español sin ver cómo afecta a la capacidad financiera de todo el Estado.
El presidente Rajoy ha de hacer gala estos días de su capacidad para la negociación frente a sus socios europeos. ¿Conseguirá convencerlos?
Etiquetas: BANCA


2 comentarios:
Todo lo que sea con tal de no acabar en R.I.P. ("Rescate" in pace) ;P
El rescate (aunque de momento se limite al sector bancario) ya está aquí. Son las condiciones del mismo lo que precisamente ha de negociar.
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