viernes, 10 de febrero de 2012

JÓVENES EMPRENDEDORES

Uno de los puntos clave del conjunto de reformas que quiere llevar a cabo el gobierno es el del aumento de emprendedores en nuestro país. España se caracteriza por ser una sociedad en la que un enorme porcentaje de la población prefiere tener un contrato de trabajo (y si se es funcionario mejor todavía) que no montar su propia actividad económica.

Probablemente este hecho se produzca por la tradicional convicción de que la Administración pone innumerables pegas a la hora de montar un pequeño negocio, lo que ha hecho que se transmita de padres a hijos la perenne intención de trabajar para otro.

En los próximos meses (o años) vamos a asistir al intento de cambio de esa mentalidad: cambios en la educación para inculcar el sentimiento emprendedor, creación y/o promoción de despachos que asesoren a los emprendedores, etc.

En el largo plazo existirá ese cambio si y solo si se ve la utilidad de esos esfuerzos de la administración pública, que serán financiados con gasto público, es decir, dinero que sale del bolsillo de todos.

Montar un negocio, por pequeño que sea, no debe ser fruto de la casualidad o necesidad. Las altas tasas de paro juvenil hacen que el autoempleo aparezca como una posibilidad de tener un trabajo. Pero solo se debería montar una empresa en un momento adecuado, en el que la persona emprendedora tenga capacidad (económica y profesional) para afrontar ese reto.

De hecho, estamos viendo como muchos de esos pequeños negocios montados por jóvenes, están durando apenas unos meses, seguramente por una falta de criterio en la gestión. Elegir el nicho de negocio adecuado, buscar el local apropiado tanto por tamaño como por situación, la facilidad para crear acuerdos de colaboración con proveedores o la mera selección de personal son elementos clave en el desarrollo de cualquier tipo de negocio y en los que el joven emprendedor normalmente no repara antes de constituir su empresa.

Un buen asesoramiento profesional en esos puntos puede ser en muchos casos el valor añadido a dotar a un pequeño negocio, pero por desgracia este es un ámbito que, a día de hoy, tiene más detractores que partidarios, en buena parte por la falta de profesionalidad de muchos despachos, que se conforman con entregar informes hechos a base de "corta y pega", que no tienen una utilidad clara para los emprendedores y que son un mero instrumento de justificar un gasto que muchas veces va subvencionado.

Yo animo a jóvenes y no tan jóvenes a intentar promover sus negocios, pero que antes de dar cualquier paso se informen y asesoren por profesionales, ya que, aunque pueda suponer un coste económico, les evitará, sino el fracaso que es imposible de evitar, sí el desconocer el motivo de su fracaso, si este llegase.

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2 comentarios:

A las 13 de febrero de 2012 a las 2:57 , Anonymous Cizañero ha dicho...

Si lo difícil, quizás, no sea empezar un negocio sino mantenerse.

 
A las 14 de febrero de 2012 a las 3:00 , Anonymous CONSULTORÍA DOÑA BERENGUELA ha dicho...

Normalmente el período crítico de un negocio está en los 3-5 primeros años desde su constitución.
Es cierto que en una situación excepcional como la que atravesamos, cualquier negocio se encuentra en peligro, pero este peligro no desaparece para lo nuevos negocios y es una "piedra en el camino" adicional.

 

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